Colombia

Niños de El Litoral del San Juan cruzan el barro para ir a la escuela

Hace 1 hora

En El Litoral del San Juan, en Chocó, 12 niños deben caminar entre barro y agua para llegar a la escuela, una ruta que evidencia el abandono de la infraestructura básica. La Alcaldía anunció que está en trámite un puente arrimadero, mientras la comunidad sigue esperando una solución real.

En El Litoral del San Juan, Chocó, ir a clases sigue siendo una prueba de resistencia para 12 niños que deben atravesar barro, agua y tramos inestables antes de llegar a la escuela. La escena, registrada en video y divulgada por El Tiempo (Colombia), retrata una falla elemental del Estado: la ausencia de muelles y accesos seguros para una comunidad que depende del transporte fluvial y peatonal para realizar algo tan básico como estudiar.

La situación se concentra en una zona donde la movilidad no es un asunto menor, sino una condición de vida. Según la información conocida, la falta de muelles en El Litoral del San Juan obliga a los estudiantes a cruzar entre el lodo para poder entrar y salir de sus clases. La Alcaldía anunció que adelanta el trámite de un puente arrimadero, una obra que, en teoría, debería aliviar el problema, pero que por ahora no resuelve la realidad diaria de las familias ni el riesgo al que se exponen los menores.

Lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa una deuda histórica con el Chocó: la brecha entre los anuncios oficiales y las condiciones en las que viven miles de personas en el litoral Pacífico. Allí, la infraestructura básica suele llegar tarde o nunca, y esa ausencia termina golpeando primero a los niños, que cargan con el costo más alto del rezago estatal. No se trata solo de un trayecto difícil hacia la escuela; se trata de oportunidades perdidas, ausentismo, deserción y una educación que empieza condicionada por el barro antes que por el aula.

Por eso este caso importa más allá de la anécdota viral. En Colombia, el acceso a la educación sigue dependiendo demasiado del territorio, y en regiones como Chocó esa desigualdad se ve, se pisa y se sufre todos los días. Si el puente arrimadero se materializa, será apenas un alivio parcial; si no avanza, el video quedará como otra evidencia incómoda de una promesa pública que se repite mientras los niños siguen llegando a clases con los pies hundidos en el lodo.

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