Colombia

Casa de tres pisos colapsa en Pereira y reaviva la alerta tras el sismo

Hace 4 horas

Una casa de tres pisos se desplomó en Pereira ocho días después del sismo que había dejado en alerta a la ciudad. Autoridades revisan si hubo víctimas mientras la comunidad intenta entender un nuevo colapso en medio del temor.

La emergencia volvió a sacudir a Pereira este fin de semana, cuando una casa de tres pisos se vino abajo de forma repentina y obligó a los transeúntes a correr para ponerse a salvo. El desplome ocurrió ocho días después del terremoto que mantuvo en vilo a la región y reactivó las alarmas sobre la estabilidad de varias edificaciones que pudieron quedar debilitadas tras el movimiento telúrico.

Según informó El Tiempo (Colombia), la escena quedó registrada en video y muestra el momento en que la estructura colapsa mientras varias personas caminaban por la zona. Primero se escucha un estruendo fuerte y, de inmediato, una nube de polvo y humo cubre el lugar, generando pánico entre quienes estaban cerca. Las autoridades locales revisan ahora si hay personas lesionadas o atrapadas entre los escombros, aunque hasta el momento no se ha confirmado un balance oficial de víctimas.

Lo ocurrido en Pereira no es un hecho aislado ni debe leerse solo como un accidente urbano: es una señal de alerta sobre el estado real de muchas viviendas en ciudades intermedias de Colombia, donde la construcción informal, el envejecimiento de las estructuras y la falta de mantenimiento suelen convertirse en una combinación peligrosa cuando la tierra tiembla. Un sismo no termina cuando deja de moverse el suelo; sus efectos pueden prolongarse días después, sobre todo en inmuebles que ya venían con daños o que no fueron diseñados para resistir movimientos de esa magnitud. Por eso, cada desplome posterior obliga a mirar con mayor rigor la revisión técnica de edificios, casas y muros en zonas expuestas.

Más allá del susto inmediato, este derrumbe vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para Pereira y para otras ciudades del país: cuántas edificaciones están realmente preparadas para aguantar un evento sísmico y cuántas viven de la suerte. Para la gente de a pie, la consecuencia es concreta y dolorosa: el miedo de pasar por una calle cualquiera y que una pared ceda sin aviso. En contextos como este, la prevención deja de ser un discurso técnico y se convierte en una medida de supervivencia.

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