Cae red de citas falsas en Medellín tras crimen de auxiliar de American Airlines
Imagen: El Tiempo (Colombia)
La captura de una red dedicada al robo con citas falsas en Medellín volvió a poner bajo la lupa el crimen de Eric Gutiérrez, auxiliar de vuelo de American Airlines. Las autoridades sostienen que la banda operaba entre Colombia y Estados Unidos y que el caso terminó desbordando fronteras.
La caída de una red conocida como ‘Los Goteros’ reabrió el caso de Eric Gutiérrez, auxiliar de vuelo de American Airlines hallado muerto en Medellín tras haber sido contactado por una aplicación de citas. Según informó El Tiempo (Colombia), las autoridades vinculan a esta estructura con una modalidad criminal que mezcla engaño, droga y robo, una fórmula que en los últimos años se ha vuelto especialmente peligrosa para visitantes y residentes que confían en encuentros organizados por plataformas digitales.
De acuerdo con la información divulgada, la banda no solo habría utilizado aplicaciones para citar a sus víctimas, sino que además habría extendido su alcance más allá de Colombia. La investigación apunta a que algunos de los responsables terminarían en Estados Unidos, lo que sugiere una operación con conexiones transnacionales y con posibles implicaciones judiciales en ambos países. El caso de Gutiérrez, ocurrido en Medellín, terminó convertido en una alerta sobre cómo estas redes aprovechan la facilidad de contacto que ofrecen las apps para aislar, intoxicar y despojar a sus víctimas.
El trasfondo importa por varias razones. Primero, porque Medellín lleva años lidiando con el estigma y la realidad de los llamados “robos por escopolamina” o “goteras”, una práctica que no es nueva, pero sí más sofisticada gracias a la tecnología. Segundo, porque cuando una víctima es un ciudadano extranjero o un trabajador vinculado a una aerolínea internacional, el caso deja de ser un hecho local y se convierte en un problema de seguridad con eco diplomático y judicial. Y tercero, porque revela un punto ciego de las aplicaciones de citas: mientras prometen conexión y cercanía, también pueden ser la puerta de entrada para redes criminales que operan con precisión y rapidez.
Lo que dejó este caso no es solo el final trágico de un hombre que estaba en Medellín por motivos que aún marcan la investigación, sino una advertencia más amplia para ciudades como la capital antioqueña y para viajeros en toda América. La presión sobre las autoridades no será menor: deberán demostrar que la cooperación internacional sí puede desmantelar estas estructuras antes de que vuelvan a convertir una cita en una sentencia de muerte.




