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España gana con Lamine Yamal, pero deja dudas tras un tramo de desconexión

Hace 2 horas
España gana con Lamine Yamal, pero deja dudas tras un tramo de desconexión

Imagen: El País

España arrancó con autoridad ante República Checa gracias a otro gol tempranero de Lamine Yamal, pero luego perdió el control y tuvo que resistir un tramo incómodo antes de imponerse. La victoria deja buenas señales ofensivas y, a la vez, una advertencia sobre sus desconexiones.

España volvió a apoyarse en el talento precoz de Lamine Yamal para construir una victoria que, aunque terminó siendo solvente en el marcador, dejó sensaciones mezcladas. La Roja firmó un inicio arrollador ante República Checa, abrió el partido muy pronto y pareció encaminar una noche tranquila, pero después atravesó un bache de juego que permitió a los checos meterse de lleno en el encuentro y rozar el empate. El resultado final premia la pegada española, pero también expone que el equipo todavía convive con apagones que pueden complicarle la vida ante rivales más precisos.

El guion arrancó con una noticia ya casi habitual: un gol de Lamine Yamal en los primeros compases, confirmando que el extremo del Barcelona no solo es un recurso ofensivo, sino el termómetro emocional del equipo. Con esa ventaja, España acumuló ocasiones y manejó tramos amplios del balón con la comodidad de quien cree tener el partido bajo control. Sin embargo, la intensidad bajó, las pérdidas se multiplicaron y la República Checa encontró espacios para incomodar. No fue una simple reacción testimonial del rival: durante varios minutos, el equipo centroeuropeo obligó a España a defender más cerca de su área de lo deseable y acercó el choque al empate. La selección de Luis de la Fuente, lejos de rematar el encuentro con oficio, entró en una fase de desconexión que dejó el duelo abierto hasta el final, ya embarrado y con demasiadas interrupciones.

Ese contraste entre un comienzo brillante y un tramo de dudas no es un detalle menor. España sigue mostrando una base competitiva sólida y una capacidad ofensiva que le permite golpear pronto, pero el partido ante los checos recuerda que el equipo aún necesita más continuidad, más control emocional y menos altibajos para competir con garantías en escenarios de máxima exigencia. En selecciones jóvenes o en construcción, los partidos no solo se miden por el resultado: también por la madurez con la que se sostienen las ventajas. Y ahí está uno de los retos de esta Roja, que combina talento emergente con fases de irregularidad demasiado visibles.

Para la afición, la lectura es doble. Por un lado, hay motivos para ilusionarse: España produce ocasiones, tiene desequilibrio por bandas y cuenta con jugadores capaces de decidir muy pronto. Por otro, la advertencia es clara: cuando el equipo se desconecta, el partido se ensucia y el margen de error se reduce. Frente a República Checa bastó para salir vivo; contra rivales más punzantes, una caída así puede costar mucho más que unos minutos de sufrimiento.

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