España y Japón impulsan en Valencia una red de la OCDE para aprender de los desastres

Imagen: El País
España y Japón impulsan desde Valencia una plataforma de la OCDE para intercambiar lecciones sobre desastres naturales, en un contexto de eventos extremos cada vez más frecuentes. La iniciativa busca convertir la experiencia en prevención, resiliencia y mejor respuesta institucional.
Valencia se convirtió esta semana en el punto de encuentro de gobiernos, ciudades y expertos que han vivido en carne propia terremotos, inundaciones, incendios y otras catástrofes. España y Japón encabezaron el lanzamiento de una plataforma de la OCDE pensada para compartir conocimientos prácticos sobre gestión de desastres naturales, con una idea tan simple como urgente: lo que aprende un territorio después de sufrir una tragedia no puede quedarse encerrado dentro de sus fronteras.
La conferencia internacional reunió a dirigentes de distintos niveles de gobierno, especialmente de países y ciudades que han enfrentado episodios severos como la dana, además de representantes técnicos y responsables de emergencia. El objetivo es construir una red de intercambio que permita comparar protocolos, identificar errores, acelerar respuestas y adaptar políticas públicas antes de que vuelva a golpearnos una emergencia. En la práctica, se trata de pasar de la reacción improvisada a una cultura institucional de prevención, aprendizaje y coordinación.
Que España y Japón lideren este esfuerzo no es casualidad. Ambos países han tenido que desarrollar durante años mecanismos de respuesta frente a amenazas recurrentes: Japón por su exposición constante a terremotos, tsunamis y tifones; España por el aumento de episodios extremos ligados al cambio climático, desde inundaciones súbitas hasta olas de calor e incendios más destructivos. La elección de Valencia también tiene carga simbólica: la ciudad y su entorno han sido escenario reciente de una conversación incómoda pero necesaria sobre vulnerabilidad urbana, infraestructuras, drenaje, planificación territorial y capacidad de reacción de las administraciones. La pregunta de fondo ya no es si habrá nuevos desastres, sino si las instituciones están aprendiendo lo suficiente para reducir daños y salvar vidas.
La importancia de esta plataforma va mucho más allá del intercambio diplomático. En un mundo donde el calentamiento global está multiplicando la intensidad y la frecuencia de fenómenos extremos, la cooperación técnica puede marcar la diferencia entre una emergencia contenida y una crisis prolongada. Para la ciudadanía, esto significa algo concreto: mejores alertas, evacuaciones más eficaces, obras públicas más inteligentes y decisiones menos tardías cuando el agua, el fuego o la tierra vuelven a imponer su fuerza. Si la OCDE consigue consolidar este mecanismo, Valencia podría quedar asociada no solo a una conferencia, sino al nacimiento de una forma más madura de enfrentar la próxima catástrofe.

