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Vitamina D: la aliada silenciosa para rendir más y lesionarse menos

Hace 2 horas
Vitamina D: la aliada silenciosa para rendir más y lesionarse menos

Imagen: infobae

La vitamina D no solo pesa en la salud ósea: también puede marcar la diferencia en el rendimiento físico y en la prevención de lesiones. Según el Instituto Puleva de Nutrición, su papel clave es ayudar al cuerpo a absorber calcio, un mineral indispensable para entrenar con mayor seguridad.

La vitamina D se ha convertido en una pieza subestimada del rompecabezas deportivo: no solo influye en la salud de los huesos, sino que también puede incidir en el rendimiento físico y en el riesgo de lesiones durante el ejercicio. Según el Instituto Puleva de Nutrición, su función principal es facilitar la absorción de calcio, un mineral esencial para mantener una estructura ósea fuerte y responder mejor al esfuerzo físico. En otras palabras, cuando esta vitamina falta, el cuerpo no solo lo resiente en términos generales de salud, sino también en la capacidad de sostener entrenamientos intensos o frecuentes.

El dato no es menor si se tiene en cuenta que la deficiencia de vitamina D es más común de lo que muchos creen. Aunque suele asociarse únicamente con la exposición al sol, en la práctica depende de varios factores: la alimentación, la edad, el estilo de vida, el uso constante de protector solar, la estación del año e incluso la ubicación geográfica. En personas activas, esa carencia puede traducirse en debilidad muscular, mayor fatiga y una recuperación menos eficiente, un combo que eleva el riesgo de molestias y lesiones. De acuerdo con la información divulgada por Infobae, el énfasis de los especialistas está en que no se trata de una vitamina “secundaria”, sino de un componente relevante para quienes buscan entrenar con regularidad y sostener un buen estado físico.

Este tema importa porque, en tiempos en que el ejercicio se vende como sinónimo de salud, muchas personas entrenan más pero no necesariamente mejor. La conversación pública suele concentrarse en proteínas, creatina, hidratación o rutinas de alto impacto, mientras se deja de lado un factor básico: si el organismo no absorbe bien el calcio, la base estructural del cuerpo se debilita. Para adultos mayores, deportistas recreativos o personas que están retomando la actividad física tras una lesión, esto puede ser decisivo. También obliga a mirar con más atención los hábitos cotidianos: una dieta insuficiente, poca exposición solar o una vida mayoritariamente indoor pueden estar saboteando el rendimiento sin que la persona lo note.

En el fondo, la advertencia es sencilla pero poderosa: no todo se resuelve con más entrenamiento. Si falta vitamina D, el cuerpo puede estar operando con una desventaja silenciosa. Y en un país como Colombia, donde las rutinas laborales y urbanas reducen cada vez más la exposición al sol, o en ciudades de Estados Unidos con largos meses de baja radiación, el problema no es anecdótico. Prevenir lesiones y cuidar el rendimiento también pasa por entender que la nutrición no es un complemento del ejercicio: es parte de su infraestructura básica.

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