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EE.UU. aprieta el cerco: advierte que la economía de Irán podría colapsar en meses

Hace 2 horas

Washington elevó la presión sobre Teherán al advertir que la economía iraní podría entrar en colapso en cuestión de semanas o meses por el efecto de las sanciones. El Tesoro promete más medidas contra bancos, empresas y operadores ligados al régimen.

Estados Unidos cree que la economía de Irán está entrando en una zona de fragilidad extrema y que el daño acumulado por las sanciones podría traducirse en un colapso en “semanas o meses”, según advirtió el secretario del Tesoro, Scott Bessent. El mensaje no es solo una señal de presión diplomática: también confirma que Washington quiere apretar todavía más el cerco financiero sobre Teherán en un momento en que el régimen enfrenta crecientes dificultades para sostener su aparato económico y sus redes externas de financiamiento.

De acuerdo con lo que informó infobae Estados Unidos, Bessent sostuvo que el golpe ya se está sintiendo y anticipó una nueva ronda de acciones contra bancos, empresas y operadores vinculados al régimen iraní. En la práctica, eso significa ampliar la persecución financiera sobre intermediarios que facilitan transacciones, evitan bloqueos o canalizan recursos hacia sectores estratégicos de la economía iraní. La estrategia de Washington apunta a aislar aún más a Teherán del sistema internacional, cerrar rutas de evasión y dificultar cualquier alivio por la vía informal o mediante terceros países.

La advertencia llega en un contexto delicado para Irán, cuya economía lleva años golpeada por sanciones, inflación, devaluación de la moneda y restricciones para comerciar con el exterior. El problema para Teherán no es únicamente la presión estadounidense, sino la combinación entre aislamiento financiero, costos internos de gobernabilidad y la necesidad de financiar estructuras políticas, militares y regionales que sostienen su influencia en Oriente Medio. Cuando Washington habla de un posible colapso rápido, lo que está describiendo es una economía ya muy debilitada y susceptible a nuevos choques, pero también un terreno donde las sanciones siguen siendo una herramienta de coerción con efectos reales sobre bancos, importadores, exportadores y ciudadanos comunes.

Lo que ocurra en las próximas semanas será clave para medir si esta ofensiva logra forzar concesiones o si, por el contrario, empuja a Irán a buscar más vías de evasión y a endurecer su postura política. Para la población iraní, el impacto de estas medidas suele sentirse lejos de los titulares: en precios más altos, menor acceso a bienes importados, incertidumbre cambiaria y menos margen para que la economía respire. Para Estados Unidos, en cambio, el objetivo es claro: usar la presión financiera como palanca para debilitar al régimen sin recurrir a una confrontación militar abierta.

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