Estados Unidos

EE.UU. ve avances entre Rusia y Ucrania y abre la puerta a diálogo trilateral

Hace 2 horas

Washington dice haber logrado avances sustantivos entre Moscú y Kiev, en medio de gestiones diplomáticas lideradas por su enviado Steve Witkoff. La tregua de tres días acordada busca dar oxígeno a una eventual reanudación de conversaciones trilaterales impulsadas por Donald Trump.

Estados Unidos aseguró que Rusia y Ucrania se acercan a retomar conversaciones trilaterales, después de una nueva ronda de gestiones diplomáticas que dejó como resultado una tregua de tres días para proteger la misión impulsada por Donald Trump. El anuncio, hecho tras las reuniones del enviado especial Steve Witkoff con Vladimir Putin en Moscú y con Volodimir Zelensky en Kiev, sugiere que la Casa Blanca quiere relanzar un canal político que llevaba semanas estancado, en medio de la guerra que sigue golpeando a Europa y alterando la agenda internacional.

De acuerdo con lo informado por infobae estados unidos, Witkoff habló de “avances sustantivos” en los contactos con ambas capitales, aunque sin entrar en detalles sobre compromisos concretos ni sobre el contenido exacto de las eventuales conversaciones que podrían retomarse. Lo relevante, por ahora, es que las partes aceptaron una pausa temporal de tres días, un gesto mínimo pero significativo en un conflicto donde cualquier ventana de distensión tiene valor estratégico. Esa tregua no equivale a paz ni a un cese del fuego duradero, pero sí marca una señal de disposición a mantener vivo el diálogo.

El movimiento debe leerse en clave política más amplia. La administración de Trump busca mostrar que todavía tiene capacidad de influir en uno de los conflictos más sensibles del tablero global, incluso cuando las posiciones de Moscú y Kiev siguen profundamente enfrentadas. Para Ucrania, cualquier aproximación diplomática ocurre bajo la presión de resistir militarmente sin perder respaldo occidental; para Rusia, una mesa de negociación también puede servir para medir hasta dónde puede empujar sus condiciones sin ceder terreno. Y para Washington, la apuesta es doble: exhibir liderazgo exterior y evitar que una guerra prolongada siga encareciendo la factura geopolítica, económica y militar para sus aliados.

Lo que viene dependerá de si esta tregua breve se transforma en una ruta real de negociación o si queda como otro episodio más de diplomacia de alto nivel sin consecuencias duraderas. Pero el hecho de que Washington hable ahora de conversaciones trilaterales indica que, al menos por el momento, la vía política no está cerrada. En una guerra marcada por la desconfianza, incluso los avances más modestos pueden convertirse en la única puerta disponible para evitar una nueva escalada.

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