EE.UU. desvió nueve buques en Ormuz y sube el riesgo de una crisis mayor con Irán

Imagen: infobae mundo
Estados Unidos desvió nueve buques en el estrecho de Ormuz durante la segunda semana del bloqueo naval a Irán, mientras Donald Trump elevó la presión con amenazas de represalias directas. El pulso en el golfo Pérsico ya empieza a golpear el comercio global y a tensar aún más la ruta energética más sensible del planeta.
Estados Unidos ya tuvo que desviar nueve buques en el estrecho de Ormuz durante la segunda semana del bloqueo naval impuesto a Irán, una señal de que la tensión en ese corredor estratégico está alterando de forma concreta el tráfico marítimo internacional. El reporte fue entregado por el Mando Central desde el destructor USS Michael Murphy, en medio de un escenario en el que Donald Trump endureció el discurso y advirtió que responderá con ataques contra infraestructura iraní si continúan los incidentes contra embarcaciones en la zona.
La cifra no es menor: Ormuz es uno de los puntos de mayor sensibilidad geopolítica del mundo porque por allí circula una porción clave del petróleo y del gas que abastecen a Asia, Europa y también a la economía estadounidense. De acuerdo con lo informado por el Mando Central, los desvíos responden al aumento del riesgo operacional en un paso marítimo donde cualquier choque entre fuerzas navales, drones o embarcaciones sospechosas puede traducirse en demoras, encarecimiento de seguros y mayores costos logísticos para las navieras. En términos prácticos, el bloqueo no solo es una presión militar sobre Teherán; también es una palanca que puede afectar cadenas de suministro y precios de energía mucho más allá del golfo Pérsico.
Lo que está ocurriendo en Ormuz recuerda que las crisis entre Washington y Teherán rara vez se quedan confinadas al terreno militar. Cada vez que se altera la navegación en ese estrecho, el impacto se siente en los mercados, en las refinerías y en los hogares que dependen de combustibles más caros. La amenaza de Trump de golpear puentes y centrales eléctricas iraníes eleva todavía más el riesgo de escalada, porque empuja la confrontación desde el mar hacia objetivos civiles e industriales dentro de Irán, una línea roja que podría ampliar el conflicto y complicar cualquier salida diplomática. Si la situación se prolonga, el costo no lo pagará solo Teherán: lo asumirán también importadores, transportistas y consumidores en distintos rincones del mundo.
El dato de los nueve buques desviados funciona, en el fondo, como una advertencia: el estrecho de Ormuz volvió a convertirse en termómetro de una crisis mayor. Y cuando esa arteria se bloquea o se militariza, el mundo entero empieza a moverse más despacio y más caro.




