Mundo

EE. UU. endurece el cerco a Irán y eleva a 75 los buques bloqueados en Ormuz

Hace 3 horas

Estados Unidos elevó a 75 los buques bloqueados en el estrecho de Ormuz, en la fase más agresiva de su ofensiva económica contra Irán. El dato confirma un endurecimiento que busca asfixiar la capacidad de maniobra de Teherán en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.

Estados Unidos confirmó que ya son 75 los buques retenidos en el estrecho de Ormuz, la cifra más alta desde que comenzó el bloqueo naval en el marco de su ofensiva económica contra Irán. El dato, divulgado por el CENTCOM, muestra que Washington está apretando el cerco sobre una de las arterias estratégicas más delicadas del comercio global, mientras la Casa Blanca insiste en que la economía iraní atraviesa una “caída libre” como resultado directo del peso acumulado de las sanciones.

La relevancia de esta medida no se mide solo en términos militares o diplomáticos. Ormuz es un punto neurálgico por donde circula una parte decisiva del petróleo que alimenta a los mercados internacionales. Cuando Estados Unidos endurece su presión en ese corredor, no solo golpea a Irán: también envía una señal al resto del mundo sobre su disposición a usar herramientas económicas y de seguridad para condicionar el comportamiento de Teherán. Según informó infobae mundo, el operativo forma parte de una estrategia más amplia de contención que combina sanciones financieras, presión naval y aislamiento político.

El trasfondo es claro: Washington busca llevar al límite la capacidad de respuesta iraní, obligándolo a pagar costos cada vez más altos por sostener sus actividades regionales y su programa de influencia geopolítica. Pero este tipo de movimientos rara vez se quedan en el plano bilateral. Cada escalada en Ormuz reverbera en los precios internacionales de la energía, en la volatilidad de los mercados y en la seguridad de las cadenas de suministro. Para países importadores como Colombia, o para consumidores en Estados Unidos que ya sienten el peso de la inflación energética, cualquier alteración en ese estrecho puede traducirse en gasolina más cara, mayor presión sobre el transporte y nuevas tensiones económicas.

Lo que está en juego, en el fondo, es si la estrategia de asfixia logra modificar el cálculo del régimen iraní o si, por el contrario, empuja a una respuesta más desafiante en una zona donde un error de cálculo puede tener consecuencias globales. La cifra de 75 buques bloqueados no es solo un dato operativo: es un termómetro de hasta dónde está dispuesto a llegar Washington en una pugna que mezcla economía, poder naval y presión política en uno de los escenarios más sensibles del planeta.

Noticias relacionadas