Estados Unidos respaldó a Japón en la disputa con Rusia por las Islas Kuriles

Imagen: infobae mundo
Washington cerró filas con Tokio y respaldó su reclamo de soberanía sobre las Islas Kuriles, una señal política que vuelve a poner presión sobre Moscú tras la visita de Vladimir Putin al archipiélago. El mensaje del embajador George Glass endurece el tono de Estados Unidos en una zona clave para la seguridad asiática.
Estados Unidos respaldó de manera explícita la soberanía de Japón sobre las Islas Kuriles, en un movimiento que busca contener a Rusia en uno de los puntos más sensibles del mapa geopolítico del Indo-Pacífico. El pronunciamiento llegó a través del embajador estadounidense en Tokio, George Glass, quien defendió la posición japonesa y remarcó que Washington rechaza cualquier acción que ponga en riesgo la paz y la estabilidad regional, un mensaje que adquiere mayor peso después de la visita de Vladimir Putin al archipiélago.
La declaración no es menor. Las Kuriles —un territorio disputado desde el final de la Segunda Guerra Mundial— siguen siendo una herida abierta entre Moscú y Tokio, que nunca firmaron un tratado de paz definitivo precisamente por ese desacuerdo. Según informó infobae mundo, Glass no solo validó el reclamo japonés, sino que reforzó la idea de que la postura de Washington es firme y de largo plazo. En la práctica, Estados Unidos vuelve a alinearse con su principal aliado asiático frente a Rusia, en un momento en que el tablero internacional está tensionado por la guerra en Ucrania, el reacomodo de alianzas y la disputa por influencia en Asia-Pacífico.
El gesto tiene implicaciones que van más allá de una disputa territorial. Para Japón, el respaldo estadounidense fortalece su narrativa histórica y le da oxígeno diplomático en una zona donde cualquier provocación militar o simbólica puede escalar rápidamente. Para Rusia, la visita de Putin a las islas y la respuesta de Washington confirman que el conflicto no está congelado, sino activo en el plano político y estratégico. Y para Estados Unidos, la jugada encaja en una lógica más amplia: contener a Moscú y, al mismo tiempo, enviar un mensaje a Beijing sobre la determinación de Washington para defender el orden regional en el Indo-Pacífico. En otras palabras, no se trata solo de soberanía: se trata de poder, rutas comerciales, presencia militar y control de equilibrio en una de las regiones más disputadas del planeta.
Para la gente común, estas disputas suelen parecer lejanas, pero no lo son. Cuando Estados Unidos endurece su respaldo a Japón, también recalibra la tensión en un corredor por donde circula una parte decisiva del comercio global y donde cualquier choque diplomático puede tener efectos en seguridad, energía y economía. La visita de Putin a las Kuriles y la reacción de Washington dejan claro que el conflicto por esas islas sigue vivo y que el Indo-Pacífico continúa siendo el gran tablero donde las potencias prueban hasta dónde están dispuestas a llegar.


