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Exgenerales israelíes advierten que la violencia de colonos ya amenaza al propio Estado

Hace 6 horas

Exgenerales, exjefes de inteligencia y ex primeros ministros de Israel están advirtiendo que la violencia de colonos en Cisjordania ya no es un fenómeno marginal, sino una amenaza política y moral para el país. Sus críticas apuntan al respaldo del Gobierno y al riesgo de una limpieza étnica en marcha.

Un grupo cada vez más amplio de antiguas figuras del aparato de seguridad y del poder político israelí está lanzando una acusación que hace apenas unos años habría parecido impensable: que la violencia de los colonos en Cisjordania no es solo un problema de orden público, sino una forma de "terrorismo judío" sostenida, o al menos tolerada, por el propio Gobierno. Entre quienes alzan la voz hay ex generales, exjefes de inteligencia y ex primeros ministros, que ahora describen el avance de los asentamientos y las agresiones contra palestinos como parte de una dinámica de limpieza étnica.

La advertencia no proviene de activistas externos ni de gobiernos enemigos, sino de personas que durante décadas ayudaron a diseñar la seguridad de Israel. Según informó clarin colombia, estos exfuncionarios sostienen que la violencia de los colonos en Cisjordania ha dejado de ser un fenómeno aislado para convertirse en una estrategia que busca desplazar a comunidades palestinas bajo protección política. Uno de ellos fue tajante al resumir el deterioro moral que, a su juicio, atraviesa la sociedad israelí: cuando una sociedad normaliza ese tipo de conductas, termina condenándose a sí misma. El peso de esa frase no está en el dramatismo, sino en quién la pronuncia: alguien formado dentro del sistema que hoy denuncia.

El trasfondo es claro y preocupante. Cisjordania sigue siendo uno de los territorios más explosivos del conflicto israelí-palestino, y la expansión de asentamientos israelíes ha sido durante años una de las principales trabas para cualquier salida negociada. Lo nuevo es que la crítica ya no se limita a organismos internacionales o a la dirigencia palestina: ahora surge desde el propio establishment israelí, que ve cómo la combinación de expansión territorial, respaldo político y violencia de colonos está erosionando el Estado de derecho y alimentando una crisis moral de largo plazo. Para los palestinos, esto se traduce en más expulsiones, miedo e inseguridad; para Israel, en una creciente fractura interna y en una reputación internacional cada vez más dañada.

La importancia de este giro no debe subestimarse. Cuando quienes antes defendieron la seguridad del país concluyen que el principal peligro ya no viene solo de afuera, sino de dentro, están describiendo una deriva profunda. Y si esa lectura gana espacio, el debate dejará de girar únicamente en torno a la ocupación de Cisjordania para enfocarse en algo más incómodo: hasta qué punto la política israelí actual está permitiendo que la violencia de los colonos redefina el futuro del conflicto y, con él, el del propio Israel.

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