Sanabria acusa a Laura Sarabia de presionarlo por operativos policiales
Imagen: El Tiempo - Política
El exdirector de la Policía Nacional, Henry Sanabria, afirmó que Laura Sarabia lo llamó para reprocharle operativos policiales y contó su versión de esos episodios. La funcionaria respondió, reavivando el debate sobre la presión política en decisiones de seguridad.
El exdirector de la Policía Nacional, general retirado Henry Sanabria, abrió un nuevo frente de tensión al denunciar que Laura Sarabia lo contactó para cuestionarle operativos realizados durante su gestión. Según informó El Tiempo - Política, el alto oficial en retiro entregó detalles sobre esas comunicaciones y sostuvo su versión de los hechos, en un relato que vuelve a poner bajo la lupa la relación entre el poder político y la conducción de la fuerza pública en Colombia.
De acuerdo con lo expuesto por Sanabria, las llamadas no habrían sido simples conversaciones de cortesía institucional, sino reproches directos por procedimientos policiales que, según su interpretación, estaban dentro del marco de las funciones de la institución. El general retirado insistió en que su testimonio busca dejar constancia de cómo se dieron esas interacciones y de cuál fue su lectura sobre el alcance de esas presiones. En paralelo, Laura Sarabia respondió y ofreció su propia versión, con lo que el episodio pasó de ser una denuncia aislada a un cruce político que seguramente tendrá más ecos en las próximas horas.
Más allá del intercambio personal entre ambos, el caso toca una fibra sensible en Colombia: la autonomía operativa de la Policía y los límites que deben existir frente a eventuales interferencias desde despachos de gobierno. Cada vez que un excomandante asegura haber recibido reproches por operativos, la discusión deja de ser anecdótica y se instala en un terreno más amplio: quién define prioridades de seguridad, cómo se supervisa la acción policial y dónde termina la coordinación institucional para empezar la presión política. En un país atravesado por el deterioro de la seguridad en varias regiones, estos roces no solo revelan choques de estilo dentro del Estado, sino también la fragilidad de la confianza ciudadana en las decisiones que afectan el orden público.
El episodio también muestra cómo figuras de alto perfil siguen marcando la agenda pública aun después de dejar sus cargos. Sanabria, al relatar lo ocurrido, no solo defendió su actuación, sino que buscó instalar una discusión sobre el trato que reciben los mandos policiales cuando sus operativos incomodan a sectores del poder. La respuesta de Sarabia, por su parte, sugiere que la controversia no se cerrará con facilidad. Y aunque el choque parece personal, el fondo es mayor: en Colombia, cada denuncia sobre presiones en materia de seguridad abre una pregunta incómoda sobre el uso político de la Policía y sobre cuánto margen real tienen sus comandantes para actuar sin interferencias.



