Colombia

Uribe pide una reforma tributaria disruptiva y un Estado más pequeño

Hace 23 horas

Álvaro Uribe volvió a marcar distancia con el tamaño del Estado y pidió una reforma tributaria “disruptiva” para un eventual gobierno de Abelardo De La Espriella. El mensaje salió a la luz tras un informe del Centro Democrático que propone cambios al texto programático.

Álvaro Uribe reapareció en el debate político con un mensaje que busca fijar la línea económica de un eventual gobierno de Abelardo De La Espriella: una reforma tributaria “disruptiva” y un Estado “sustancialmente pequeño y sin corrupción”. La intervención del expresidente no es menor, porque vuelve a ubicar al uribismo en una agenda de reducción del aparato estatal y de reacomodo fiscal en medio de la discusión por el rumbo de la derecha colombiana.

Según informó El Tiempo - Política, el pronunciamiento se conoció después de que el Centro Democrático publicara este sábado un informe en el que plantea cambios al texto programático. Aunque el documento abre la puerta a ajustes en la propuesta política, el mensaje de Uribe funciona como una señal hacia adentro del sector: insiste en que la discusión no debe limitarse a la retórica de austeridad, sino a una transformación más profunda del Estado, tanto en su tamaño como en sus incentivos para combatir la corrupción.

El planteamiento tiene peso por el momento en que aparece. En Colombia, cada conversación sobre reforma tributaria despierta resistencia inmediata porque el país carga con una presión fiscal alta para empresas y ciudadanos, pero también con un recaudo insuficiente para sostener gasto social, seguridad e inversión. Pedir una reforma “disruptiva” sugiere un giro de fondo: no solo ajustes marginales al sistema, sino una redefinición de quién paga, cuánto paga y qué tan eficiente es el Estado en devolver esos recursos en servicios reales. En términos políticos, el mensaje también ordena la cancha de la oposición de derecha y anticipa tensiones sobre cuánto recorte, cuánta simplificación tributaria y qué nivel de gasto público estaría dispuesto a respaldar ese bloque si vuelve al poder.

El trasfondo es claro: más allá del nombre de De La Espriella, Uribe está intentando dejar una marca ideológica en la conversación programática del uribismo. Y en un país donde las reformas tributarias suelen convertirse en sinónimo de impopularidad y conflicto social, la propuesta de un Estado más pequeño plantea una pregunta que el debate político todavía no resuelve: cómo reducir corrupción y burocracia sin dejar vacíos en áreas que siguen dependiendo del presupuesto público.

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