Política

Uribe se atribuye la reducción de la jornada laboral y anticipa el debate por las 40 horas

Hace 3 horas

Álvaro Uribe volvió a apropiarse del debate laboral al reivindicar la ley que desde hoy reduce la jornada de trabajo en Colombia a 42 horas semanales. Su mensaje en X también buscó conectar esa reforma con su idea de “economía fraterna” y con la defensa de la democracia.

Álvaro Uribe reapareció en el debate público para reivindicar la autoría política de la ley que desde hoy deja la jornada laboral en 42 horas semanales en Colombia y abre la puerta a una reducción adicional hasta 40 horas. El expresidente, a través de su cuenta en X, presentó la reforma como parte de una visión de “economía fraterna” y la enlazó con la defensa de la democracia, en un mensaje que combina reivindicación histórica y posicionamiento político.

Según informó El Tiempo - Política, Uribe destacó que la norma que empieza a regir ahora fue impulsada durante su gobierno y celebró que el país avance hacia una jornada más corta. La reducción se aplicará de manera gradual como parte de la implementación legal ya aprobada, y el exmandatario insistió en que el siguiente paso podría ser llegar a 40 horas. En el fondo, su mensaje busca dejar claro que una bandera asociada a la agenda laboral contemporánea también tiene raíces en su administración.

Lo que está en juego va más allá de una disputa de autoría. La reducción de la jornada toca una fibra sensible en un país donde millones de trabajadores siguen moviéndose entre largas jornadas, informalidad y salarios insuficientes. Menos horas de trabajo pueden traducirse, en el mejor de los casos, en más tiempo para la vida familiar, el descanso y la productividad; pero también plantean retos para empresas pequeñas, sectores intensivos en mano de obra y un mercado laboral que aún no resuelve sus problemas de fondo. Por eso el debate no es solo técnico, sino profundamente político: quién capitaliza una reforma, quién la defiende y quién termina cargando con sus costos.

El mensaje de Uribe también revela algo más: la reforma laboral se convirtió en un terreno de disputa narrativa entre distintos sectores del poder. Mientras unos la presentan como un avance social necesario, otros la leen como una pieza más de la conversación sobre competitividad y empleo. En ese pulso, el expresidente intenta recordar que su legado no se limita a la seguridad y la economía de apertura, sino que también quiere ser leído como un promotor de cambios laborales que hoy comienzan a materializarse. Lo que viene será observar si la reducción a 40 horas se convierte en una posibilidad real o si queda, como tantas promesas en Colombia, atrapada entre el papel y la resistencia empresarial.

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