Desaparición de adulta mayor en Neiva preocupa tras vacío en cámaras de seguridad
Imagen: El Tiempo (Colombia)
La desaparición de Mónica Castañeda, de 77 años, tiene en alerta al centro de Neiva: una cámara la registró entrando a una calle, pero no hay imágenes de su salida. El caso abrió una búsqueda urgente y más preguntas que respuestas.
La desaparición de Mónica Castañeda, una mujer de 77 años, mantiene en vilo al centro de Neiva tras un dato inquietante: una cámara de seguridad la registró por última vez el sábado 11 de julio a las 8:50 de la mañana, pero no existe evidencia de que haya salido de la zona por el mismo corredor. Ese vacío en el registro ha encendido las alarmas entre sus familiares y ha convertido el caso en una búsqueda contrarreloj en una de las áreas más transitadas de la ciudad.
De acuerdo con la información conocida hasta ahora y con lo reportado por El Tiempo (Colombia), la mujer fue vista entrando a una calle en el centro de Neiva, sin que las cámaras posteriores lograran confirmar su recorrido de salida. Ese detalle, que en apariencia parece técnico, es en realidad el punto más delicado del caso: cuando una persona mayor desaparece en un sector urbano con vigilancia, cada minuto cuenta, y cualquier falla en la trazabilidad visual complica la reconstrucción de lo ocurrido. Hasta ahora no se han confirmado versiones oficiales sobre su paradero ni sobre posibles hipótesis de desaparición.
El caso de Castañeda pone sobre la mesa un problema que suele repetirse en ciudades intermedias de Colombia: la utilidad limitada de las cámaras cuando hay puntos ciegos, coberturas parciales o demoras en el acceso a las grabaciones. En un país donde las desapariciones de adultos mayores muchas veces no reciben la misma atención inmediata que otros hechos violentos, la alerta temprana es decisiva. Más allá del drama familiar, este episodio refleja la fragilidad de los sistemas de seguimiento urbano y la necesidad de activar con rapidez rutas de búsqueda cuando se trata de personas vulnerables, especialmente en zonas céntricas donde el tránsito es constante y la información puede perderse en cuestión de horas.
Por ahora, la prioridad es ubicar a Mónica Castañeda y establecer qué ocurrió después de que quedó en el rango de la cámara. El centro de Neiva, que en otras circunstancias concentra comercio, movilidad y rutina, hoy está atravesado por una incertidumbre incómoda: alguien entró a una calle, pero no hay registro de que haya salido. Y en un caso así, esa ausencia de imágenes puede pesar tanto como una prueba.




