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Extremadura baja a naranja la emergencia por lluvias, pero persisten cortes en carreteras

Hace 1 hora

Extremadura desactivó la alerta roja por lluvias en La Serena, Tierra de Barros y Sur de Badajoz, aunque mantiene avisos naranja y amarillo en buena parte de la región. Dos carreteras siguen cortadas y hay incidencias en otras quince vías.

Extremadura respiró algo más tranquila este sábado al desactivar a las 17:40 horas la alerta roja por fuertes lluvias en las comarcas pacenses de La Serena, Tierra de Barros y Sur de Badajoz. La decisión del Centro de Urgencias y Emergencias 112 rebaja el nivel de máxima preocupación, pero no cierra el episodio: el aviso naranja sigue vigente en casi toda la comunidad hasta las diez de la noche, mientras que en el área de Tajo y Alagón continúa la alerta amarilla.

El alivio, sin embargo, es solo parcial. La actualización de tráfico de las 16:00 horas dejó dos carreteras cortadas por completo: la BA-155, entre Salvatierra de los Barros y La Parra, y la BA-152, que conecta Salvatierra de los Barros con Valle de Santa Ana. Además, persisten incidencias por saltos de agua en quince vías más, doce de ellas en la provincia de Badajoz y tres en la de Cáceres, un indicador claro de que el episodio de lluvias aún no ha terminado de impactar la movilidad rural y las comunicaciones internas.

Más allá del parte meteorológico, lo que está en juego es la fragilidad de una red viaria muy dependiente de carreteras secundarias, especialmente en zonas donde el coche es la única salida real para trabajar, llevar a los niños al colegio o acceder a servicios básicos. Cuando llueve con esta intensidad, no solo se complica el tráfico: se frena la vida cotidiana, se encarecen los desplazamientos y se multiplica el riesgo de aislamiento en pequeños municipios. Por eso, aunque la bajada del nivel de alerta supone una buena noticia, el episodio deja al descubierto una vez más cómo los temporales castigan con más fuerza a las áreas menos conectadas.

El comportamiento de las próximas horas será decisivo para medir si la normalidad puede ir recuperándose sin nuevos sobresaltos. Pero el balance provisional ya es claro: la emergencia más grave cede, sí, aunque Extremadura sigue en vigilancia y con carreteras que todavía obligan a extremar la prudencia.

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