Colombia

Velatón en Cúcuta exige la liberación de tres policías secuestrados en Norte de Santander

Hace 4 horas

Familiares y allegados de tres policías secuestrados en Norte de Santander realizaron una velatón en Cúcuta para exigir su liberación, cuando ya se cumplen cuatro días sin conocer su paradero. La presión social crece en una región golpeada por la violencia armada y la incertidumbre.

Cúcuta volvió a encender velas por la vida de sus uniformados. Familiares, amigos y ciudadanos realizaron una velatón para exigir la liberación de los tres policías secuestrados en Norte de Santander, en medio de una angustia que ya completa cuatro días sin información clara sobre su paradero. La jornada fue, al mismo tiempo, un acto de fe y una denuncia pública frente a una realidad que mantiene en vilo a varias comunidades de la frontera.

La actividad se desarrolló en la capital nortesantandereana mientras crece la presión sobre las autoridades para ubicar a los policías y dar con los responsables del secuestro. Según informó El Tiempo (Colombia), los asistentes elevaron oraciones y mostraron mensajes de apoyo, apelando directamente a la sensibilidad de quienes los retienen. La escena resume el sentimiento de decenas de familias que hoy viven entre la esperanza de un pronto regreso y el miedo de que la incertidumbre se prolongue todavía más.

Este caso no puede leerse como un hecho aislado. Norte de Santander sigue siendo una de las regiones más golpeadas por la disputa de grupos armados, el control territorial y las economías ilegales que se mueven entre la frontera y los corredores rurales. Cuando secuestran a miembros de la Policía, el golpe va más allá de la institución: afecta la seguridad local, erosiona la confianza de la ciudadanía y recuerda que en varias zonas del país el Estado sigue enfrentando límites muy duros para garantizar el orden y la protección de sus propios agentes. Por eso importa tanto lo que ocurra en las próximas horas: la respuesta de las autoridades y la presión social pueden ser determinantes para evitar que este episodio se convierta en una tragedia mayor.

La velatón en Cúcuta también deja una imagen poderosa: la de una población que no quiere acostumbrarse a la violencia, aunque la violencia insista en marcarle la agenda. En una frontera donde la vida cotidiana ya está atravesada por amenazas, desplazamientos y miedo, cada día que pasa sin noticias de los uniformados profundiza la sensación de vulnerabilidad. Y, al mismo tiempo, pone sobre la mesa una pregunta incómoda pero necesaria: cuánto más debe soportar esta región para recuperar una paz mínima y verificable.

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