Entretenimiento

Faryd Mondragón convirtió un meme viral en una fuente inesperada de ingresos

Hace 1 hora

Faryd Mondragón convirtió un meme futbolero en una puerta inesperada de ingresos y visibilidad. El exarquero colombiano dice que lejos de molestarlo, el popular ‘Gracias, Faryd’ le ha arrancado carcajadas y hasta le ha traído beneficios económicos.

Faryd Mondragón terminó haciendo algo que no todos los exfutbolistas logran: convertir una broma de internet en una ventaja personal. El recordado arquero de la Selección Colombia contó que el meme ‘Gracias, Faryd’, nacido en redes sociales a partir de una imagen y una frase que se volvió viral, no solo no le incomoda, sino que le provoca risa y, además, le ha generado ganancias. En tiempos en que muchos personajes públicos terminan atrapados por la burla digital, Mondragón encontró una forma distinta de convivir con ella: capitalizarla sin perder distancia ni sentido del humor.

Según informó Colombia.com entretenimiento, el exguardameta explicó que el fenómeno le llegó de frente y que, con el paso del tiempo, dejó de ser una simple ocurrencia de internet para convertirse en una especie de marca no oficial asociada a su nombre. La clave, más que el chiste en sí, parece haber estado en la manera en que Mondragón decidió asumirlo: sin pelear con la conversación pública, sin dramatizar el alcance del meme y, sobre todo, entendiendo que la cultura digital también puede traducirse en oportunidades comerciales. Esa lectura, que otros suelen descubrir tarde, él la habría entendido a tiempo. Y en el ecosistema actual eso vale oro.

El caso dice mucho sobre cómo funciona hoy la fama en Colombia y en buena parte de América Latina. Un jugador retirado, con trayectoria sobrada y reconocimiento histórico, no depende únicamente de su pasado deportivo; también entra a jugar en la economía de la atención, donde un meme puede revitalizar una figura, acercarla a nuevas audiencias y abrir espacios en redes, campañas o apariciones públicas. En un país donde el fútbol sigue siendo una religión civil y los exjugadores mantienen una enorme capacidad de convocatoria, la transformación de un chiste viral en una fuente de ingresos no es un detalle menor: es una señal de época. La pregunta ya no es si internet se ríe de las figuras públicas, sino quién sabe aprovechar mejor ese ruido.

Lo más llamativo del relato de Mondragón es que rompe con la idea clásica de que la burla digital solo deja desgaste. En su caso, el meme terminó funcionando como un recordatorio de vigencia. No se trata de romantizar el sarcasmo de las redes, sino de reconocer que, en manos de una figura con trayectoria, el humor colectivo puede convertirse en exposición rentable. Y eso explica por qué el ‘Gracias, Faryd’ dejó de ser solo un chiste repetido en internet para instalarse como parte de su historia pública: una anécdota que, lejos de enterrarlo en la nostalgia, lo mantuvo visible y vigente.

Noticias relacionadas