Asprilla advirtió a Colombia: República Democrática del Congo llega como un rival incómodo
Imagen: infobae colombia
Faustino Asprilla puso en alerta al entorno de la Selección Colombia tras valorar el empate de República Democrática del Congo ante Portugal en el arranque del Mundial 2026. El exgoleador señaló que los africanos no serán un rival cómodo y que su fortaleza colectiva puede complicarle la vida a la Tricolor.
Faustino Asprilla encendió el radar de la Selección Colombia al analizar a República Democrática del Congo, rival que llega al duelo con un mensaje claro: no está en el torneo para hacer turismo futbolístico. El exdelantero de la Tricolor tomó como referencia el empate de los Leopardos frente a Portugal en la primera jornada del Mundial 2026 y dejó una conclusión que vale más por su lectura que por el tono: el equipo africano es duro, ordenado y capaz de incomodar a cualquiera. En términos simples, Asprilla no vio a un convidado de piedra, sino a un adversario con argumentos para pelear cada pelota.
La intervención del exjugador colombiano se centró en la fortaleza colectiva del conjunto congoleño. Según su análisis, el empate ante una potencia europea no fue una casualidad ni un episodio aislado, sino una muestra de que República Democrática del Congo tiene mecanismos de funcionamiento que van más allá del brillo individual. Ese dato importa porque, en torneos cortos como un Mundial, los equipos que sostienen intensidad, disciplina táctica y capacidad de respuesta suelen castigar errores ajenos. Y Asprilla, que conoce de sobra el rigor de las grandes citas, insistió en que el seleccionado africano llega con una propuesta incómoda, física y con oficio para resistir escenarios adversos.
El contexto no es menor para Colombia. La Tricolor suele moverse mejor cuando encuentra rivales que le regalan espacios, pero ante selecciones compactas y competitivas el panorama se vuelve más espinoso. Por eso la advertencia del exdelantero tiene eco: si República Democrática del Congo pudo sostenerse ante Portugal, el duelo frente a Colombia exige concentración máxima, lectura rápida y paciencia para no caer en el desorden. Más allá del nombre, lo que se enfrenta es una selección que ya demostró que puede plantarse ante un rival de peso y salir viva. En un Mundial, esa clase de señales vale oro, porque condiciona la preparación, la estrategia y hasta el estado emocional del grupo.
Lo que queda en el aire es una lección que Colombia haría bien en tomar en serio: subestimar a los rivales africanos suele salir caro. En los últimos años, varias selecciones del continente han dejado de ser un secreto para transformarse en equipos incómodos, intensos y cada vez más maduros en defensa y transición. Si Asprilla puso el foco en ese punto es porque entiende que el partido no se define por la reputación histórica, sino por la capacidad de imponer condiciones en el momento justo. Y en una Copa del Mundo, donde un detalle puede inclinar una clasificación o mandar a casa a una favorita, reconocer temprano la dureza del rival puede ser la diferencia entre la confianza y la sorpresa.


