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Feijóo convierte 'El Hormiguero' en escaparate para proyectarse como presidente

Hace 22 horas
Feijóo convierte 'El Hormiguero' en escaparate para proyectarse como presidente

Imagen: El País

Alberto Núñez Feijóo llegó a 'El Hormiguero' con el ruido de los escándalos del PSOE de fondo, pero el programa decidió posponer el barro y poner al líder del PP en clave de presidenciable. La entrevista fue menos un interrogatorio que una puesta en escena cuidadosamente orientada.

Alberto Núñez Feijóo encontró en 'El Hormiguero' algo más valioso que una defensa a la contra: un escaparate. Según informó El País, el presidente del PP fue recibido por Pablo Motos con un recuento de escándalos socialistas que marcaba el tono político de la noche, pero el presentador frenó enseguida el impulso de convertir la entrevista en una sucesión de reproches. La idea era otra, mucho más útil para ambos: hablar de Feijóo no como jefe de la oposición, sino como aspirante a gobernar. Ese giro importa porque revela hasta qué punto la política española se está jugando también en el terreno de la televisión de gran audiencia, donde la imagen de solvencia pesa tanto como el argumento.

La secuencia no fue inocente. Primero, el show colocó sobre la mesa el desgaste del PSOE y la batería de casos que han alimentado la ofensiva del PP en las últimas semanas; después, Motos desplazó el foco hacia el propio Feijóo y lo invitó a presentarse como figura de Estado. En términos de comunicación política, eso equivale a darle al dirigente conservador una plataforma para hablar de gestión, autoridad y futuro, tres conceptos que su equipo intenta instalar desde hace meses. El mensaje de fondo es claro: el PP quiere salir del papel de denunciante permanente y consolidar la idea de que existe una alternativa seria, preparada para asumir el poder cuando llegue el momento. Y en esa operación, el formato televisivo funciona casi como un simulador de campaña.

Esto importa más allá del entretenimiento porque muestra cómo la conversación pública está migrando hacia espacios donde la confrontación se administra con precisión. Feijóo necesita persuadir a votantes moderados, no solo movilizar al núcleo duro; por eso le conviene aparecer en escenarios donde pueda proyectar serenidad, algo que la crispación parlamentaria no siempre le permite. Para el PSOE, en cambio, cada aparición de un dirigente popular en prime time representa un recordatorio de que la corrupción, real o percibida, sigue siendo el talón de Aquiles de la legislatura. Pero la clave no está solo en los casos, sino en quién consigue convertir ese desgaste ajeno en credibilidad propia. Ahí es donde el PP busca ganar terreno: presentando a Feijóo como un presidente en potencia antes incluso de que las urnas vuelvan a hablar.

El resultado deja una lección incómoda para la política española: hoy no basta con tener discurso, también hay que dominar el formato. Y el formato, en ocasiones, es más decisivo que la sustancia. Feijóo salió de 'El Hormiguero' con una ventaja simbólica difícil de medir pero fácil de entender: durante un rato dejó de ser el rival de Sánchez para actuar como si ya estuviera a las puertas de Moncloa. Esa es precisamente la clase de imagen que un líder busca cuando quiere que el país lo imagine gobernando antes de entregarle el poder.

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