Femicidio en Villa Devoto: una mujer fue asesinada y su esposo quedó internado

Imagen: infobae
Un nuevo femicidio sacudió este miércoles a Villa Devoto, donde una mujer fue asesinada a puñaladas en su casa y su esposo quedó internado tras intentar quitarse la vida. El caso vuelve a exponer la violencia machista puertas adentro, en plena madrugada y con el hijo de la pareja como primer alertador.
Un femicidio conmocionó en la madrugada de este miércoles al barrio porteño de Villa Devoto: una mujer fue asesinada a puñaladas dentro de su casa y el principal sospechoso, su esposo, quedó internado luego de intentar suicidarse. El hecho fue descubierto por el hijo de la pareja, un joven de 21 años, que dio aviso a la Policía de la Ciudad de Buenos Aires al encontrar la escena dentro de la vivienda familiar.
Según informó infobae, el presunto agresor fue trasladado al Hospital Vélez Sarsfield, donde permanece internado bajo custodia mientras la Justicia intenta reconstruir lo ocurrido en las horas previas al crimen. Por ahora, la investigación se concentra en determinar el vínculo exacto entre el ataque y el posterior intento de suicidio, además de establecer si existían antecedentes de violencia en el seno de la familia. La escena, ocurrida en plena madrugada, obliga a poner el foco en un patrón repetido: el de agresiones extremas que se producen dentro del hogar, lejos de cualquier control externo y con familiares directos como testigos o primeras víctimas indirectas.
Este caso no es un hecho aislado ni una tragedia doméstica más. En Argentina, los femicidios siguen siendo una de las expresiones más crudas de la violencia de género, con mujeres asesinadas por quienes decían tener con ellas un vínculo afectivo o de convivencia. Cuando el agresor es la pareja o expareja, el crimen suele estar precedido por un historial de control, amenazas o maltrato que, muchas veces, no llega a ser denunciado a tiempo. Por eso importa tanto lo que ocurre después del ataque como lo que pudo haber sucedido antes: si hubo señales ignoradas, si existieron pedidos de ayuda, si el sistema llegó tarde. En barrios como Villa Devoto, de perfil residencial y tranquilo, la violencia machista también irrumpe sin aviso y deja al descubierto una verdad incómoda: el peligro para muchas mujeres no está en la calle, sino en su propia casa.
Mientras la investigación avanza, el episodio deja una postal devastadora para la familia y para una sociedad que sigue contabilizando femicidios mientras discute cómo prevenirlos de manera efectiva. El hijo de la pareja, que fue quien alertó a la Policía, quedó en el centro de una escena imposible: el hallazgo del crimen y la confirmación de que la violencia más extrema puede estallar en el lugar donde se supone que debería haber refugio. El desafío, una vez más, no es sólo judicial sino político y social: identificar antes, intervenir mejor y evitar que otra mujer termine muerta en manos de su pareja.



