Colombia

El Niño pone en riesgo el agua y la energía en Colombia, advierte experto

Hace 1 hora

La amenaza de un nuevo episodio de El Niño vuelve a poner a Colombia frente a un riesgo conocido: menos agua disponible y más presión sobre el sistema eléctrico. Un experto advierte que la caída de caudales puede complicar tanto el abastecimiento como la generación de energía.

Colombia se asoma otra vez a una alerta que no es menor: un nuevo fenómeno de El Niño podría traducirse en racionamientos de agua y energía si la disminución de las lluvias golpea con fuerza los caudales y los embalses. El advertencia la hizo Juan Camilo Restrepo, quien señaló que la escasez del recurso hídrico no solo afecta los ríos, sino toda la cadena que permite captar, tratar y distribuir agua a la población, al tiempo que pone presión sobre un sistema eléctrico que sigue dependiendo en gran medida del agua para funcionar.

El punto de fondo es simple, pero preocupante: cuando bajan los caudales, no solo se reduce la disponibilidad de agua en las fuentes superficiales, sino que también se encarece y complica el proceso de tratamiento. Eso significa más tensión para acueductos urbanos y rurales, especialmente en regiones donde la infraestructura ya opera al límite o donde la oferta hídrica es históricamente frágil. En paralelo, la generación de energía hidráulica, que sigue siendo el corazón del sistema eléctrico colombiano, queda expuesta a una menor capacidad de respaldo en un escenario de altas temperaturas y sequía prolongada, algo que en el país ya ha dejado lecciones duras en el pasado.

El aviso no debería leerse como una alarma aislada, sino como un recordatorio de vulnerabilidad estructural. Colombia ha repetido durante años la misma discusión cada vez que El Niño aparece: el país produce buena parte de su energía con agua, pero no siempre ha diversificado lo suficiente su matriz ni reforzado con la misma velocidad la gestión del recurso hídrico. Por eso, cuando se habla de racionamientos, no se trata solo de un problema técnico; se trata de una amenaza directa para hogares, comercios, hospitales, industrias y para la vida cotidiana de millones de personas que dependen de que el sistema aguante la temporada seca sin colapsar. Si la prevención falla, el costo lo terminarán pagando, como siempre, los ciudadanos.

La discusión de fondo, entonces, no es únicamente si habrá o no cortes, sino qué tan preparado está el país para enfrentar un fenómeno que se repite y que sigue encontrando a Colombia con tareas pendientes. El Niño no inventa la crisis: la revela. Y cada episodio deja en evidencia que la seguridad hídrica y energética sigue siendo una deuda de largo plazo para el Estado y para las regiones.

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