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Fernando Ackerman alerta sobre cuándo consultar por fertilidad y evaluar al hombre

Hace 2 horas

La fertilidad no debe evaluarse solo en la mujer ni esperar años antes de pedir ayuda, advirtió el especialista Fernando Ackerman. Según explicó, la edad modifica el tiempo prudente de espera y la consulta debe incluir siempre al hombre.

Consultarle a un especialista en fertilidad no debería ser el último recurso, sino una decisión temprana cuando el embarazo no llega. Así lo planteó Fernando Ackerman en el programa Planes, donde explicó que el tiempo de espera para buscar ayuda cambia según la edad de la pareja y que la evaluación debe abarcar también al hombre, un punto que todavía suele quedar relegado en muchas consultas.

De acuerdo con lo expuesto por el médico en la entrevista recogida por infobae Estados Unidos, no existe una única regla para todas las parejas: en personas más jóvenes suele recomendarse esperar un periodo más amplio antes de iniciar estudios, mientras que con el paso de los años la ventana se acorta porque la capacidad reproductiva disminuye. Ackerman remarcó además que la primera revisión no se limita a la mujer, sino que incluye estudios para ambos integrantes, ya que las causas de la infertilidad pueden estar en cualquiera de los dos o en una combinación de factores.

Esa precisión es clave porque desmonta una idea todavía muy instalada: que la fertilidad es un asunto casi exclusivamente femenino. En la práctica, eso retrasa diagnósticos y tratamientos. Evaluar a tiempo permite detectar problemas hormonales, alteraciones en el semen, obstrucciones, endometriosis u otras condiciones que pueden afectar la posibilidad de concebir. Pero el especialista también fue claro en otro punto decisivo: ningún tratamiento ofrece una garantía absoluta de embarazo, porque la medicina reproductiva trabaja con probabilidades, no con certezas. Y esa verdad, aunque incómoda, es la que evita falsas expectativas.

El mensaje de fondo importa más allá del consultorio. En países como Estados Unidos y Colombia, donde las parejas postergan cada vez más la maternidad y paternidad por razones laborales, económicas o personales, hablar a tiempo de fertilidad ya no es un tema secundario. Saber cuándo consultar, qué exámenes pedir y por qué el hombre también debe ser evaluado puede marcar la diferencia entre perder años en la incertidumbre o tomar decisiones informadas con acompañamiento médico. La lección de Ackerman es directa: en fertilidad, esperar por costumbre puede salir caro.

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