Xochimilco celebra el Día de Muertos con pulque, ofrendas y actividades culturales

Imagen: infobae
Xochimilco abrirá sus calles y plazas a una de sus celebraciones más arraigadas con la XXII Representación de la Pulquería y Ofrenda Tradicional. El evento gratuito reunirá curados, gastronomía, tapetes y actividades artísticas en torno al Día de Muertos.
Xochimilco volverá a convertirse en uno de los escenarios más vivos del Día de Muertos en la capital mexicana con la XXII Representación de la Pulquería y Ofrenda Tradicional, un encuentro gratuito organizado por la alcaldía que mezcla memoria, identidad barrial y una de las bebidas más emblemáticas del centro del país: el pulque. La propuesta busca atraer a habitantes y visitantes con curados, comida típica, tapetes monumentales y programación artística en un contexto donde las tradiciones locales siguen siendo también una forma de resistencia cultural.
De acuerdo con lo difundido por la administración local, la jornada se plantea como una celebración comunitaria abierta al público, con actividades pensadas para familias, amantes de la tradición y turistas que buscan una experiencia distinta a los grandes eventos comerciales del Día de Muertos. La oferta incluye degustaciones, muestras gastronómicas y expresiones artísticas vinculadas con la memoria de los difuntos, además de la presencia de ofrendas tradicionales elaboradas por vecinos y participantes de la demarcación. En una ciudad cada vez más atravesada por el turismo masivo y la estandarización de las festividades, Xochimilco apuesta por una fórmula que pone al centro el trabajo comunitario y el patrimonio popular.
El valor de este tipo de encuentros va más allá de la anécdota folclórica. Xochimilco conserva una relación particular con las tradiciones de origen agrícola, con sus canales, sus barrios y su vida comunitaria, y el pulque funciona aquí no solo como bebida sino como símbolo de continuidad histórica. Por eso este festival importa: porque mantiene viva una economía cultural que beneficia a productores, cocineras, artesanos y promotores locales, al tiempo que refuerza la identidad de una zona que suele ser observada por el turismo, pero pocas veces entendida en su dimensión social. En fechas como el Día de Muertos, esas expresiones ayudan a conectar a la gente con una memoria compartida que sigue teniendo peso en la vida cotidiana.
Para quienes viven en la Ciudad de México, este tipo de eventos también ofrece una alternativa accesible en medio de una temporada en la que abundan actividades privadas y de alto costo. La gratuidad del encuentro y la combinación de tradición, comida y cultura lo convierten en una opción relevante para el público local, pero también en una ventana para observar cómo las celebraciones populares siguen adaptándose sin perder su esencia. En Xochimilco, el Día de Muertos no se limita a un espectáculo: sigue siendo un acto comunitario que convoca, reúne y cuenta quiénes son sus habitantes a través de lo que celebran y de lo que heredan.

