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FICM abre función extra de El laberinto del fauno tras quejas por boletos

Hace 14 horas
FICM abre función extra de El laberinto del fauno tras quejas por boletos

Imagen: infobae

El Festival Internacional de Cine de Morelia abrió una función adicional de El laberinto del fauno después de la molestia pública de Guillermo del Toro por las quejas de jóvenes que no alcanzaron boletos. La reacción del director mexicano exhibe la frustración por la alta demanda y obligó al festival a responder con una nueva proyección.

El Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) abrió una función adicional de El laberinto del fauno luego del malestar expresado por Guillermo del Toro ante las quejas de varios jóvenes que dijeron no haber podido conseguir boletos, pese a haber pasado la noche en la taquilla. La decisión llegó después de que la inconformidad por los accesos agotados escalara en redes y terminara alcanzando al propio director mexicano, según informó infobae.

La molestia no fue menor: para muchos asistentes, el problema no era solo la demanda desbordada por una película de culto, sino la sensación de que ni siquiera esperar horas, o toda la noche, garantizaba entrar a una de las funciones más esperadas del festival. Del Toro, que suele mantener una relación cercana con el público y con el cine mexicano, reaccionó ante las denuncias y eso terminó empujando al FICM a habilitar una nueva proyección para atender la presión creciente.

El episodio dice mucho más que una simple anécdota logística. Por un lado, confirma el peso que sigue teniendo la obra de Del Toro en la conversación cultural del país; por otro, deja ver la brecha entre el entusiasmo del público joven y la capacidad real de un festival para responder a esa demanda. En un circuito cinematográfico donde los boletos se agotan en minutos, la conversación ya no pasa solo por la programación, sino por el acceso: quién logra entrar, quién se queda afuera y cómo se gestiona la frustración cuando la expectativa supera la oferta.

Para el FICM, la apertura de esta función extra funciona como una salida práctica, pero también como una lección de gestión cultural. En tiempos en que un tuit, una queja o una denuncia viral pueden reventar la agenda de un festival, la relación con la audiencia se vuelve tan importante como la cartelera. Y en el caso de Del Toro, cualquier movimiento alrededor de sus películas sigue teniendo la capacidad de mover masas, tensar protocolos y obligar a las instituciones culturales a reaccionar con rapidez.

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