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España tumba a Francia y vuelve a una final mundialista 16 años después

Hace 3 horas
España tumba a Francia y vuelve a una final mundialista 16 años después

Imagen: El País

España volvió a imponer su jerarquía y venció 2-0 a Francia para meterse en la final del Mundial 2026, 16 años después de su última cita por el título. El equipo de Luis de la Fuente dominó de principio a fin y dejó fuera a una de las grandes favoritas del torneo.

España no solo derrotó a Francia: la desarmó. Con un 2-0 firme y sin sobresaltos, la selección de Luis de la Fuente se clasificó a la final del Mundial 2026 y confirmó que su camino en este torneo ya no es una sorpresa, sino una declaración de poder. El triunfo, además, rompe una sequía de 16 años sin volver al partido decisivo y devuelve a la Roja a un escenario que parecía reservado para otras potencias. En una semifinal marcada por el control español, Francia quedó reducida a perseguir el balón y a sobrevivir como pudo ante un rival que jugó con autoridad desde el inicio hasta el final.

El partido tuvo una sola dirección. España manejó el ritmo, administró la posesión con paciencia y encontró los espacios necesarios para castigar a una defensa francesa que nunca terminó de sentirse cómoda. Según el resumen del encuentro publicado por El País, el dominio de la Roja fue absoluto frente a una de las selecciones señaladas como favoritas al título. Ese control no se tradujo solo en tenencia: también hubo concentración, orden y una lectura táctica muy superior, tres rasgos que explican por qué el equipo de De la Fuente llegó a esta instancia dejando atrás la imagen de selección joven en construcción para convertirse en un bloque competitivo y maduro.

Más allá del marcador, esta victoria dice mucho sobre el momento del fútbol español. Durante años, España convivió con el debate sobre el relevo generacional, la pérdida de peso internacional y la dificultad de competir de igual a igual contra las grandes selecciones en partidos de máxima tensión. Este pase a la final revierte, al menos por ahora, esa narrativa. No es solo un triunfo deportivo: es una reafirmación de proyecto. Para la afición española, significa volver a sentir que su selección no depende del heroísmo aislado, sino de una idea colectiva que funciona bajo presión. Para Francia, en cambio, la eliminación deja preguntas incómodas sobre una generación acostumbrada a pelear por todo y que esta vez se vio superada en intensidad, control y ejecución.

Lo que viene ahora tiene una dimensión histórica. España llegará a la final con la confianza de haber eliminado con solvencia a uno de los rivales más pesados del torneo y con la convicción de que, si mantuvo este nivel frente a Francia, puede competir por todo. Pero las finales rara vez premian solo al mejor equipo del camino: exigen también temple, cintura y una capacidad casi quirúrgica para soportar el peso del momento. Aun así, la Roja ha enviado un mensaje nítido al Mundial 2026: está de vuelta donde quería estar, y esta vez no parece haber llegado de visita.

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