Francia Márquez cierra su etapa en la Vicepresidencia con gesto simbólico antes del relevo
Imagen: El Tiempo - Política
Francia Márquez anunció su despedida de la Vicepresidencia y confirmó que su retrato ya quedó en el pasillo donde se exhiben los exvicepresidentes. El gesto ocurre horas antes de la posesión presidencial de Abelardo De La Espriella.
Francia Márquez cerró su paso por la Vicepresidencia con un mensaje de agradecimiento y un gesto simbólico que marca el fin de una etapa política que fue histórica, polémica y profundamente observada. Horas antes de la posesión presidencial de Abelardo De La Espriella, la funcionaria informó que su retrato ya fue instalado en el pasillo donde reposan las imágenes de quienes han ocupado ese cargo, una señal institucional que la ubica en la memoria oficial del país.
El anuncio, según informó El Tiempo - Política, vino acompañado de un mensaje dirigido al “pueblo” al que Márquez dijo agradecerle el respaldo durante su gestión. Más allá del protocolo, la escena tiene peso político: la primera vicepresidenta afrodescendiente de Colombia deja un cargo que abrió expectativas sobre representación, inclusión y cambio, pero que también estuvo atravesado por tensiones internas, críticas a su margen de maniobra y debates sobre el alcance real de su influencia en el Gobierno.
Que su retrato ya forme parte de la galería de vicepresidentes no es un detalle menor. En política, los símbolos importan tanto como las decisiones, y en este caso la imagen de Márquez quedará asociada a un periodo en el que el país discutió con más fuerza el lugar de las minorías en el poder, la relación entre liderazgo social y gobierno, y las dificultades de convertir una victoria electoral en transformaciones concretas. Su despedida, además, coincide con el relevo en la Casa de Nariño, lo que refuerza la idea de un cierre de ciclo y abre interrogantes sobre qué lugar tendrá Márquez en la próxima etapa política del país.
La pregunta que queda es si su salida del escenario ejecutivo marcará un retiro o una nueva plataforma política. Márquez llegó al poder como símbolo de ruptura; ahora se despide con la carga de haber encarnado una expectativa enorme en sectores que esperaban ver cambios más rápidos y visibles. Su retrato en ese pasillo no solo cierra una administración: también deja constancia de una disputa más profunda sobre quiénes acceden al poder en Colombia y qué tanto pueden transformarlo desde adentro.




