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Francia suspende granadas aturdidoras en protestas estudiantiles tras nuevos heridos

Hace 58 minutos
Francia suspende granadas aturdidoras en protestas estudiantiles tras nuevos heridos

Imagen: infobae

Francia suspendió de forma temporal el uso de granadas aturdidoras en operativos contra protestas estudiantiles, después de una escalada que ya dejó 217 alumnos heridos. La medida llega tras el caso de un adolescente de 15 años gravemente lesionado en una manifestación.

Francia decidió prohibir temporalmente el uso de granadas aturdidoras contra las protestas de estudiantes de instituto, en una medida que refleja la creciente alarma por la respuesta policial a las movilizaciones juveniles. La decisión se conoce después de varios episodios violentos en los que, según informó infobae, ya resultaron heridos 217 estudiantes, incluidos casos de especial gravedad que han encendido el debate público sobre el uso de la fuerza en las calles.

Entre los hechos que impulsaron la medida está el de un adolescente de 15 años que perdió varios dientes luego de ser impactado en la cara y a corta distancia con un bote de gas lacrimógeno, un caso que se convirtió en símbolo del exceso en el control de las protestas. El episodio se suma a otros reportes de jóvenes lesionados durante las manifestaciones, en un contexto en el que las autoridades francesas enfrentan crecientes cuestionamientos por la forma en que han manejado el descontento estudiantil.

La suspensión temporal de estas granadas no resuelve el problema de fondo, pero sí reconoce que el costo de contener la protesta ha sido demasiado alto. Francia vuelve así al centro de una discusión que no le es ajena: cómo mantener el orden público sin cruzar la línea que separa el control legítimo de la represión. Para los estudiantes y sus familias, la noticia llega tarde para quienes ya cargan con secuelas físicas; para el gobierno, abre un nuevo frente de presión en medio de un clima social ya tensionado por la respuesta del Estado a la protesta juvenil.

El caso también plantea una pregunta que va más allá de Francia: hasta qué punto las democracias europeas están dispuestas a revisar sus protocolos policiales cuando las imágenes de jóvenes heridos empiezan a erosionar la legitimidad institucional. La decisión de frenar temporalmente estas granadas puede leerse como una corrección táctica, pero también como una admisión implícita de que la línea roja ya fue cruzada.

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