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Francia, Reino Unido y Canadá respaldan alto el fuego energético entre Rusia y Ucrania

Hace 1 día

Francia, Reino Unido y Canadá respaldaron la propuesta de Donald Trump para frenar los ataques energéticos entre Rusia y Ucrania, aunque advirtieron que Moscú no ha dado señales de desescalada. En las últimas horas, según la información disponible, las ofensivas contra infraestructura ucraniana siguieron o incluso aumentaron.

Francia, Reino Unido y Canadá se alinearon con la iniciativa impulsada por Donald Trump para lograr un alto el fuego energético entre Rusia y Ucrania, una señal política relevante en medio de una guerra que sigue castigando la infraestructura civil y la capacidad operativa de Kiev. De acuerdo con la información difundida por infobae mundo, Emmanuel Macron, Keir Starmer y Mark Carney expresaron su respaldo a la propuesta, pero dejaron claro que Moscú no ha acompañado ese gesto con una reducción real de la presión militar.

El apoyo de esas tres capitales occidentales no es menor: muestra que, pese a las diferencias de estilo y de prioridades entre Washington, París, Londres y Ottawa, existe una coincidencia básica sobre la urgencia de frenar los ataques contra el sistema energético ucraniano. Sin embargo, el matiz más importante está en la advertencia que hicieron los líderes: durante las últimas horas, Rusia habría mantenido o incluso intensificado sus ofensivas contra instalaciones energéticas en territorio ucraniano, lo que pone en duda la voluntad del Kremlin de congelar al menos ese frente de la guerra.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa una verdad incómoda: en este conflicto, los anuncios diplomáticos avanzan mucho más rápido que la realidad en el terreno. Un alto el fuego energético, aunque limitado, tendría impacto directo en la vida cotidiana de millones de ucranianos que dependen de una red eléctrica golpeada por meses de bombardeos, cortes y reparaciones de emergencia. También sería una prueba concreta para medir si Moscú está dispuesto a aceptar alguna forma de desescalada parcial o si seguirá usando la infraestructura crítica como herramienta de presión militar y política.

Más allá del gesto de apoyo de Francia, Reino Unido y Canadá, la clave ahora está en la verificación. Si los ataques continúan, la propuesta de Trump corre el riesgo de quedarse en una iniciativa diplomática sin efecto práctico. Si, por el contrario, logra abrir una pausa real sobre el sistema energético, podría convertirse en el primer indicio de que aún existe espacio para negociaciones acotadas en una guerra que ha resistido hasta ahora casi todos los intentos de contención.

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