FCF corrigió la convocatoria de Colombia y desconvocó a Franco Pérez

Imagen: infobae
Franco Pérez, volante de la reserva de Boca Juniors e hijo del histórico Omar Pérez, quedó fuera de la convocatoria que la Federación Colombiana de Fútbol había difundido inicialmente. La lista de la selección sub-20 bajó de 24 a 23 nombres sin que la entidad explicara públicamente el motivo de la corrección.
La Federación Colombiana de Fútbol terminó corrigiendo una convocatoria que había generado atención por un nombre con peso propio: Franco Pérez, jugador de la reserva de Boca Juniors e hijo del exfutbolista Omar Pérez, apareció inicialmente en la lista de citados a la selección Colombia, pero después fue desconvocado. El anuncio, según informó Infobae, quedó finalmente ajustado a 23 jugadores y no a 24 como se había difundido en un primer momento.
El caso llama la atención no solo por el apellido, sino por el lugar desde el que llega el futbolista: la cantera de Boca Juniors, uno de los semilleros más observados del continente. Franco Pérez, de perfil colombo-argentino, había entrado en el radar de la selección juvenil como una alternativa de proyección, en un momento en el que Colombia sigue rastreando talento formado fuera del país pero con elegibilidad para vestir la camiseta nacional. La corrección de la lista dejó en evidencia que, al menos en este caso, la inclusión no terminó de consolidarse.
Más allá de la anécdota, el episodio revela un problema de fondo en los procesos de selecciones juveniles: la precariedad con la que a veces se comunican decisiones sensibles, especialmente cuando hay jugadores con doble nacionalidad o con trayectorias en el exterior. La FCF no detalló públicamente las razones del cambio, pero la desconvocatoria sugiere un ajuste administrativo, deportivo o de elegibilidad que impidió sostener el anuncio inicial. En un país donde el seguimiento a los jóvenes talentos se ha vuelto parte central de la conversación futbolera, este tipo de errores terminan afectando la credibilidad del proceso.
Para el jugador, la corrección no borra el interés que ya despertó su nombre, pero sí retrasa cualquier vínculo formal con el seleccionado colombiano. Para la Federación, en cambio, el episodio deja una lección incómoda: en tiempos de escrutinio inmediato y redes sociales, publicar una convocatoria no es un trámite menor. Cada nombre incluido o retirado habla no solo de planificación deportiva, sino también de rigor institucional, algo que la selección Colombia necesita cuidar si quiere consolidar una base competitiva de cara al futuro.




