Gino Vegas respalda a Antonio Rizola y atribuye los malos resultados de Perú

Imagen: infobae
Gino Vegas defendió el trabajo de Antonio Rizola tras la frustrada clasificación de Perú al último Mundial de voleibol. El presidente de la FPV atribuyó los malos resultados a la imposibilidad de contar con el plantel ideal.
La Federación Peruana de Vóley cerró filas en torno a Antonio Rizola después de que la selección no lograra el cupo al último Mundial. Gino Vegas, presidente de la FPV, respaldó la gestión del entrenador brasileño y sostuvo que el problema de fondo no ha sido únicamente el cuerpo técnico, sino la falta de disponibilidad del plantel ideal para competir con continuidad y en igualdad de condiciones frente a rivales mejor armados.
Según informó Infobae, Vegas defendió el proceso que encabeza Rizola y puso el foco en una de las grandes debilidades históricas del voleibol peruano: la dificultad para reunir siempre a sus mejores jugadoras. Esa ausencia, en un deporte donde la sincronía y el trabajo táctico pesan tanto como el talento individual, termina afectando el rendimiento colectivo, la preparación para torneos internacionales y la capacidad de sostener resultados ante selecciones con más rodaje y estructura.
El respaldo del titular de la FPV llega en un momento sensible, porque la eliminación del camino mundialista suele traducirse en cuestionamientos inmediatos al entrenador, al modelo de trabajo y a la dirigencia. Pero el diagnóstico que plantea Vegas también abre una discusión más amplia: Perú no solo pelea contra sus rivales en la cancha, sino contra limitaciones estructurales que suelen repetirse en cada ciclo. La falta de un grupo completo y estable reduce el margen de evolución, complica la consolidación de una idea de juego y obliga a improvisar soluciones sobre la marcha, algo que en selecciones de alto nivel se paga caro.
En ese contexto, la defensa pública de Rizola funciona también como un mensaje político dentro de la federación: la continuidad del proceso dependerá no solo de resultados inmediatos, sino de si se logra construir una base competitiva real. Para la afición peruana, acostumbrada a vivir el voleibol con intensidad y con memoria de épocas más favorables, la pregunta ya no es solo quién dirige al equipo, sino si el país puede reunir las condiciones mínimas para volver a pelearle de tú a tú a la élite regional y mundial.



