Colombia

Valle del Cauca plantea piloto contra cultivos ilícitos y el Gobierno promete respaldo regional

Hace 6 horas

La gobernadora del Valle propuso poner en marcha un piloto de sustitución de cultivos ilícitos en el departamento, en medio del encuentro que sostuvo el nuevo Gobierno Nacional con mandatarios del suroccidente tras su posesión en Cali. La iniciativa quedó sobre la mesa junto con el anuncio de respaldo a proyectos estratégicos para la región.

La gobernadora del Valle del Cauca llevó a la mesa una propuesta que puede marcar el tono de la relación entre el nuevo Gobierno Nacional y el suroccidente: iniciar en el departamento un piloto de sustitución de cultivos ilícitos. La idea fue planteada durante el encuentro que sostuvo el Ejecutivo entrante con los mandatarios regionales, realizado en el marco de la posesión en Cali, una cita que buscó enviar una señal de coordinación política en una de las zonas más sensibles del país por su peso económico, social y de seguridad.

Según informó El Tiempo (Colombia), la jornada dejó además el anuncio de apoyo del Gobierno Nacional a proyectos clave para la región. Aunque el detalle de esas iniciativas no quedó completamente expuesto en la información base, el mensaje político sí fue claro: el nuevo período arrancó con la intención de mostrar cercanía con los gobiernos locales y abrir una agenda de inversiones y acompañamiento institucional para el suroccidente. En un departamento como el Valle, donde conviven una fuerte base industrial, corredores logísticos estratégicos y presiones derivadas de economías ilegales en zonas rurales, ese respaldo no es menor.

La propuesta sobre sustitución de cultivos ilícitos tiene una carga especial. En Colombia, este tipo de programas ha sido durante años uno de los grandes desafíos del Estado: funcionan solo si van más allá de la erradicación y ofrecen ingresos reales, infraestructura, asistencia técnica y presencia sostenida en territorios donde el narcotráfico suele llenar vacíos que deja la institucionalidad. Por eso, que el piloto se plantee en el Valle no es un simple gesto administrativo; es una prueba de cómo piensa actuar el Gobierno frente a una problemática que sigue alimentando violencia, desplazamiento y economías criminales en varias regiones. Si el plan se concreta, su impacto podría ir desde mejorar la seguridad rural hasta dar una señal de confianza a comunidades que han vivido entre promesas incumplidas y respuestas fragmentadas.

El encuentro en Cali también deja ver otro dato de fondo: el nuevo Gobierno empieza su relación con los territorios bajo presión para producir resultados rápidos y medibles. Los mandatarios regionales, por su parte, llegan con una demanda concreta de recursos, obras y decisiones que no se queden en la foto de arranque. En ese pulso se jugará buena parte de la gobernabilidad en el suroccidente, una región que para Colombia no solo pesa por su población y actividad económica, sino porque allí se cruzan las rutas de la desigualdad, la violencia y la oportunidad. Lo que hoy se anuncia como apoyo a proyectos y un piloto de sustitución será relevante, en última instancia, por su capacidad real de transformar territorios donde el Estado ha llegado tarde, poco o de forma intermitente.

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