Perú pide a México quitar la visa y reactivar el turismo tras el deshielo diplomático
Imagen: infobae
Perú pidió a México eliminar la visa para sus ciudadanos, en un gesto que busca destrabar el turismo y normalizar la relación bilateral tras meses de tensión diplomática. La Cancillería mexicana se comprometió a revisar la solicitud, según informó infobae.
El gobierno de Keiko Fujimori dio un paso político y diplomático de alto valor: pidió oficialmente a México eliminar el requisito de visa para los ciudadanos peruanos, una medida que Lima considera un obstáculo directo para el turismo, los viajes de negocios y la recuperación del intercambio bilateral. La solicitud se planteó durante la primera reunión formal entre ambas cancillerías luego de la recomposición de la relación diplomática, y del lado mexicano hubo una respuesta prudente pero significativa: evaluar la petición.
De acuerdo con la información publicada por infobae, la Cancillería peruana aprovechó ese primer acercamiento para poner sobre la mesa un reclamo que viene ganando peso entre empresarios, operadores turísticos y viajeros frecuentes. La lógica de Lima es clara: mientras más trabas de ingreso existan, más caro y complejo resulta viajar, y eso termina golpeando no solo al turismo receptor y emisor, sino también a la actividad comercial y a la conectividad entre dos países que históricamente han tenido vínculos estrechos en el marco de la Alianza del Pacífico. La respuesta mexicana, por ahora, no fue un sí ni un no, sino la promesa de revisar técnicamente la solicitud.
El trasfondo de este pedido es más político de lo que parece. La relación entre Perú y México atravesó una etapa de enfriamiento marcada por desacuerdos diplomáticos de alto perfil, y la reanudación del diálogo no borra de inmediato la desconfianza acumulada. En ese contexto, la eliminación de visas funciona como una señal de normalización, pero también como una prueba de voluntad mutua. Para Perú, el tema tiene una lectura práctica: reducir barreras de entrada puede traducirse en más visitantes, más gasto turístico y mayor circulación de personas. Para México, en cambio, la decisión implica calibrar seguridad, política migratoria y reciprocidad en un entorno regional donde cada flexibilización tiene costos y beneficios. El desenlace dependerá de si ambos gobiernos convierten esta primera reunión en una agenda real de cooperación o en un gesto diplomático sin consecuencias concretas.
Más allá del lenguaje protocolario, el pedido peruano revela una verdad de fondo: las visas siguen siendo una herramienta política que puede impulsar o frenar economías enteras. En un momento en que los países latinoamericanos buscan reactivar su actividad turística y atraer inversión, quitar barreras de movilidad puede tener un efecto inmediato en la gente común, desde el pequeño hotelero hasta el comerciante que vive del flujo de viajeros. Por eso, la evaluación prometida por México será observada con atención, no solo en Lima, sino en toda la región.




