Colombia

De la Espriella apuesta $10 billones para salvar la salud en 90 días

Hace 2 horas

El Gobierno de De la Espriella anunció un plan de choque de $10 billones para estabilizar el sistema de salud en 90 días. La apuesta incluye pagos a hospitales, entrega de medicamentos y una nueva fórmula para calcular la UPC de 2027.

El Gobierno de De la Espriella lanzó una promesa de alto voltaje político y financiero: destinar $10 billones para intentar rescatar la salud en apenas 90 días. El anuncio, revelado según informó infobae colombia, busca atacar de frente uno de los mayores puntos de crisis del país: hospitales ahogados por deudas, pacientes esperando medicamentos y una red prestadora al borde del colapso en varios territorios. La medida llega como un intento de enviar un mensaje de control en un sistema que lleva años acumulando tensiones, con efectos directos sobre millones de colombianos que hoy sienten la falla del sistema en la ventanilla de una farmacia, en una urgencia aplazada o en una cita que nunca llega.

De acuerdo con la información divulgada, el plan de choque incluye cuatro frentes centrales: pagos a hospitales para aliviar la presión de caja, entrega de medicamentos para destrabar la cadena de atención, depuración de deudas que hoy están distorsionando las finanzas del sector y una nueva metodología para definir la Unidad de Pago por Capitación, la UPC, a partir de 2027. En términos simples, el Gobierno busca meter liquidez donde hoy hay asfixia, ordenar cuentas que se han vuelto opacas y ajustar una variable que define cuánto dinero recibe el sistema por cada afiliado. Esa combinación no es menor: toca tanto la supervivencia inmediata de clínicas y hospitales como la arquitectura financiera de la atención en los próximos años.

Pero el anuncio también abre preguntas de fondo. En Colombia, la salud no colapsa solo por falta de recursos, sino por una mezcla de mala administración, deudas cruzadas, intermediación costosa, conflictos entre Gobierno, EPS y prestadores, y fallas persistentes en auditoría y control. Por eso, prometer $10 billones en 90 días suena ambicioso, pero el verdadero desafío no está únicamente en girar dinero sino en hacer que ese dinero se traduzca en medicamentos entregados, servicios prestados y deudas saldadas sin que el sistema vuelva a quedarse atrapado en el mismo círculo vicioso. La discusión sobre la UPC de 2027 es especialmente sensible porque ahí se juega si el financiamiento futuro reflejará mejor la realidad de los costos médicos o si volverá a quedarse corto, como ha ocurrido en años recientes según denuncian distintos actores del sector.

En la práctica, este plan será una prueba de credibilidad para el Gobierno de De la Espriella. Si logra ordenar pagos y destrabar la atención, podría ganar oxígeno político y reducir la presión social sobre un sistema que hoy opera al límite. Si falla, el anuncio quedará como otro episodio de improvisación frente a una crisis que afecta, sobre todo, a los pacientes de menores ingresos y a quienes dependen por completo de la red pública y del aseguramiento para recibir atención a tiempo. En salud, los anuncios importan, pero lo que define el juicio final son las camas disponibles, las fórmulas entregadas y las cuentas realmente pagadas.

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