Política

Gobierno busca alivios bancarios para productores golpeados por terremoto y El Niño

Hace 56 minutos

El Gobierno pidió a Asobancaria alivios financieros urgentes para productores golpeados por el terremoto y el fenómeno de El Niño. La apuesta es evitar una ola de incumplimientos que profundice la crisis en el campo.

El Gobierno colombiano pidió al sistema financiero una respuesta excepcional para sostener a los productores rurales golpeados por dos choques simultáneos: los efectos del terremoto y la sequía asociada al fenómeno de El Niño. El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, le solicitó a Asobancaria activar alivios como ampliación de plazos, periodos de gracia y otras medidas de flexibilización para evitar que miles de campesinos y empresarios del agro caigan en mora justo cuando su capacidad de pago está más debilitada.

La petición, según informó El Tiempo - Política, apunta a que los bancos ajusten sus condiciones crediticias frente a una realidad que ya venía deteriorándose en el campo por el encarecimiento de los insumos, la presión sobre la producción y la pérdida de ingresos por la emergencia climática. Aunque no se detalló en la información base el alcance exacto de los beneficiarios, la lógica de la solicitud es clara: si el Estado y el sistema financiero no mueven ficha rápido, el golpe no será solo para los productores endeudados, sino para toda la cadena agroalimentaria, desde la siembra hasta el abastecimiento de alimentos en los mercados.

Lo relevante de esta decisión es que reconoce algo que en Colombia suele pasar tarde: las emergencias naturales no terminan cuando cesa el temblor o llega la lluvia esperada, sino cuando se mira el balance de las deudas que quedan sobre la mesa. En un país donde buena parte del crédito rural ya opera con márgenes estrechos, pedir periodos de gracia y extensión de plazos puede ser la diferencia entre que una finca sobreviva o entre en una espiral de incumplimiento. Además, la medida podría convertirse en un precedente para que otras entidades públicas y privadas entiendan que el campo necesita instrumentos de choque, no solo discursos de solidaridad.

El trasfondo es más profundo que una simple renegociación bancaria. Colombia arrastra una fragilidad histórica en su política agropecuaria: cuando hay crisis, los productores quedan expuestos a pérdidas, pero también a obligaciones financieras que no distinguen entre una cosecha perdida por una emergencia y una mala administración. Si la solicitud del Ministerio de Agricultura prospera, el efecto podría sentirse en el corto plazo en la liquidez del sector y, en el mediano, en la estabilidad del precio de los alimentos y en la capacidad de los productores para reiniciar su actividad. En el país real, el alivio financiero no es un favor: puede ser la línea que separa la recuperación del abandono del campo.

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