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Euskadi exige al Estado y a la UE una estrategia migratoria estable tras la crisis de Ceuta

Hace 1 hora
Euskadi exige al Estado y a la UE una estrategia migratoria estable tras la crisis de Ceuta

Imagen: infobae

El Gobierno Vasco pidió una respuesta inmediata y coordinada ante la llegada masiva de migrantes a Ceuta y reclamó un plan estructural de migración. Advirtió además que el efecto de la crisis puede sentirse en la frontera de Irún y en los sistemas de acogida.

El Gobierno Vasco elevó este lunes la presión sobre Madrid y Bruselas tras la crisis migratoria de Ceuta y reclamó una respuesta “inmediata y coordinada” que no se limite a apagar fuegos. La consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, sostuvo que lo ocurrido confirma que la migración dejó hace tiempo de ser un episodio puntual y que ya no puede seguir tratándose con medidas de emergencia improvisadas.

Melgosa expresó su dolor por las personas fallecidas en el intento de llegar a España desde Marruecos y trasladó su solidaridad a las familias, a la población de Ceuta y a los equipos que trabajan sobre el terreno. Pero, más allá del gesto humanitario, puso el foco en el diagnóstico político: según su planteamiento, la situación evidencia una crisis de fondo que exige planificación, financiación y reparto claro de responsabilidades entre el Estado, las comunidades autónomas y la Unión Europea. También advirtió que el refuerzo de los controles fronterizos en Francia obliga a mirar de inmediato las posibles consecuencias en Irún y en el conjunto de la frontera norte.

La advertencia vasca no es menor. En la práctica, Euskadi está señalando que las crisis migratorias ya no se pueden leer solo desde los puntos de entrada del sur, porque cualquier cierre, desvío o endurecimiento de controles termina desplazando la presión hacia otras fronteras y hacia los sistemas de acogida. Esa es justamente la discusión que el Ejecutivo de Iñigo Urkullu —y ahora el Gobierno Vasco— viene empujando desde hace tiempo: que la migración es un fenómeno estructural, no una anomalía pasajera, y que gestionarla con convocatorias urgentes o acuerdos improvisados acaba trasladando el problema a los territorios que luego deben responder sin margen ni recursos suficientes.

Melgosa también dejó entrever el malestar institucional por la falta de coordinación entre administraciones. Aseguró que el Gobierno central no ha contactado con el vasco para una eventual acogida de personas llegadas a Ceuta, en parte porque todavía ni siquiera se ha cuantificado a cuántas podría afectar la medida. En paralelo, recordó que la semana pasada se intentó convocar una Conferencia Sectorial de Migración, pero no fue posible por la ausencia de varias comunidades autónomas. Por eso, anunció que Euskadi pedirá una reunión bilateral con el Estado para abordar una política migratoria que, en su opinión, lleva demasiado tiempo esperando una respuesta de fondo. En un debate que suele reactivarse a golpes de crisis, el mensaje vasco apunta a una verdad incómoda: sin una estrategia común, cada episodio termina convirtiéndose en una carrera por improvisar soluciones.

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