Política

Ejército golpea al Clan del Golfo en Zaragoza: capturan a alias 80 e incautan arsenal

Hace 3 horas

El Ejército asestó un nuevo golpe al Clan del Golfo en Zaragoza, Antioquia, con la captura de alias 80 y la incautación de armas, explosivos y material de comunicación. Entre lo decomisado había granadas para drones y 70 presuntos uniformes de Policía, una señal del nivel de infiltración y engaño criminal.

La ofensiva militar contra el Clan del Golfo volvió a golpear uno de sus puntos de operación en Antioquia. En una acción desarrollada en Zaragoza, el Ejército capturó a alias 80, a quien señala de integrar la estructura armada de esa organización, y además incautó armas, explosivos, granadas para drones y una central de comunicaciones que habría servido para coordinar movimientos ilegales en la zona. El hallazgo más delicado no fue solo el arsenal: también aparecieron 70 supuestos uniformes de la Policía, un elemento que revela hasta qué punto estas estructuras intentan mimetizarse, confundir a la autoridad y ganar capacidad de maniobra territorial.

Según informó El Tiempo - Política, el operativo permitió desmantelar parte del andamiaje logístico del grupo en ese municipio del nordeste antioqueño, una región que desde hace años vive bajo presión por la disputa de corredores estratégicos para el narcotráfico, la intimidación a la población y el control de rentas ilegales. La captura de alias 80 y la incautación del material bélico son presentadas por la Fuerza Pública como un golpe relevante contra la capacidad operativa de esa estructura. En términos prácticos, no se trata solo de sacar de circulación a un hombre armado: también de cortar canales de comunicación, abastecimiento y suplantación institucional que permiten a estos grupos sostener su dominio sobre el territorio.

Lo ocurrido en Zaragoza debe leerse en una clave más amplia. El Clan del Golfo no solo ha consolidado presencia en varias zonas rurales de Antioquia, sino que ha perfeccionado métodos de guerra irregular cada vez más sofisticados, incluida la utilización de drones, explosivos improvisados y recursos para simular autoridad estatal. Que entre los elementos decomisados aparezcan supuestos uniformes policiales no es un detalle menor: expone una estrategia criminal basada en el engaño, la intimidación y la confusión de civiles y autoridades. Para la población de a pie, esto significa vivir en medio de una frontera borrosa entre control estatal y coacción armada, donde un retén falso o una maniobra de infiltración puede costar vidas. Por eso estos operativos importan más allá del parte militar: muestran que la batalla contra el Clan del Golfo no es solo por capturas, sino por recuperar la credibilidad del Estado en territorios donde la ilegalidad sigue marcando el pulso de la vida cotidiana.

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