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Brent se acerca a los US$100 por el golpe de los hutíes al Mar Rojo

Hace 2 horas
Brent se acerca a los US$100 por el golpe de los hutíes al Mar Rojo

Imagen: infobae

El petróleo volvió a encender las alarmas: el Brent rozó los 100 dólares por barril tras subir 5% por los ataques de los hutíes en el Mar Rojo. El WTI también avanzó con fuerza y quedó en 90,11 dólares, reflejando el impacto inmediato sobre el comercio global.

El mercado energético volvió a tensarse este lunes después de que el petróleo Brent escalara hasta 98,80 dólares por barril, acercándose de nuevo a la barrera psicológica de los 100 dólares. El salto, de 5% en una sola jornada, llegó en medio de la creciente incertidumbre por los ataques de los hutíes en el Mar Rojo, una ruta clave para el transporte de crudo y mercancías entre Asia, Europa y Medio Oriente. En paralelo, el West Texas Intermediate, referencia del mercado estadounidense, avanzó 3,8% y cerró en 90,11 dólares por barril, una señal de que la presión geopolítica ya está filtrándose en los precios internacionales.

Lo que está ocurriendo no es menor: el Mar Rojo es uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta y cualquier alteración en su seguridad golpea de inmediato los costos de flete, los seguros marítimos y la logística global. Cuando ese riesgo se instala, el petróleo suele reaccionar primero porque el mercado descuenta posibles interrupciones en la oferta o desvíos más largos para los buques. Según informó infobae, el repunte estuvo directamente vinculado al aumento de las tensiones en la región, un factor que volvió a poner a prueba la estabilidad de los mercados justo cuando muchas economías intentan contener la inflación y evitar nuevas presiones sobre los combustibles.

El impacto va más allá de una cifra en la pantalla de Wall Street. Si el Brent se consolida por encima de los 100 dólares, el efecto puede sentirse en la gasolina, el transporte de carga y el costo de varios bienes que dependen del movimiento marítimo internacional. En Estados Unidos, un repunte del WTI suele traducirse, con cierto rezago, en mayores costos energéticos para hogares y empresas; en países importadores como Colombia, la volatilidad del crudo también puede alterar expectativas fiscales, el precio interno de los combustibles y la planificación económica. Por eso, cada ataque en el Mar Rojo termina convertido en un problema de bolsillo para consumidores que están muy lejos del conflicto pero dependen de una cadena logística global extremadamente frágil.

La señal de fondo es clara: los mercados siguen navegando en un entorno donde la geopolítica pesa tanto como la oferta y la demanda. Y cuando el riesgo se concentra en una ruta marítima estratégica, el petróleo deja de ser solo una materia prima y vuelve a convertirse en un termómetro del desorden internacional. Si las tensiones persisten, el mercado podría entrar en una nueva fase de nerviosismo con efectos directos sobre la inflación global y sobre gobiernos que ya venían lidiando con un panorama económico delicado.

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