Petro contra la Corte: el caso Martha Peralta reabre la pelea por la independencia judicial

Imagen: infobae colombia
Cuatro magistrados de la Corte Suprema remitieron a la Comisión de Investigación y a la Procuraduría un documento que cuestiona la actuación de la magistrada Cristina Lombana en el proceso contra la senadora Martha Peralta. El caso escaló hasta Gustavo Petro, que denunció persecución política y habló de desprestigio institucional.
La investigación que rodea a la senadora Martha Peralta terminó convirtiéndose en un nuevo pulso entre el presidente Gustavo Petro y la magistrada Cristina Lombana, luego de que cuatro magistrados de la Corte Suprema de Justicia enviaran a la Comisión de Investigación y Acusación y a la Procuraduría un documento en el que exponen presuntas irregularidades en la actuación de la togada. El movimiento judicial le da mayor gravedad al caso porque ya no se trata solo de una defensa política desde el Gobierno, sino de cuestionamientos que salen desde el propio alto tribunal.
Según informó infobae Colombia, el documento remitido por los magistrados pone bajo la lupa la forma en que se ha desarrollado la investigación contra la congresista, en particular por posibles extralimitaciones en las que habría incurrido la magistrada Lombana. Aunque no se conocen públicamente todos los detalles del reporte, la sola decisión de trasladarlo a instancias disciplinarias y de control político sugiere que dentro de la Rama Judicial hay inquietud por el manejo del expediente. Para Petro, el asunto fue interpretado como una muestra más de persecución contra sectores cercanos a su proyecto político, y desde su tribuna volvió a señalar a Lombana de protagonizar lo que describió como un desprestigio.
Este episodio importa por varias razones. Primero, porque toca la credibilidad de la Corte Suprema en momentos en que el país ya observa con desconfianza el choque entre instituciones y poder Ejecutivo. Segundo, porque vuelve a poner en el centro la discusión sobre la independencia judicial y los límites de la actividad investigativa de los magistrados cuando procesan casos de congresistas y figuras políticas. Y tercero, porque el caso de Martha Peralta, más allá de su contenido penal o disciplinario, se ha convertido en un termómetro del ambiente político nacional: cada decisión judicial parece leerse a través del lente de la confrontación entre Petro y las instituciones que lo controlan o lo investigan.
En Colombia, este tipo de controversias no solo afecta a los protagonistas directos. También alimenta la percepción ciudadana de que la justicia opera bajo presiones cruzadas, mientras el debate público se contamina de sospechas, desconfianza y cálculo político. Si la Procuraduría y la Comisión de Investigación encuentran mérito en las alertas de los magistrados, el caso podría abrir una nueva fase de escrutinio sobre la conducta de Lombana. Si no, el episodio quedará como otro capítulo de la ya larga tensión entre el petrismo y una parte importante del aparato judicial.


