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Nayarit Colmenares, la amputada que lucha por una prótesis para volver al arte

Hace 6 horas
Nayarit Colmenares, la amputada que lucha por una prótesis para volver al arte

Imagen: BBC Mundo

Nayarit Colmenares, amputada tras los terremotos en Venezuela, busca fondos para una prótesis biónica que le permita volver a pintar y dibujar. Su caso resume el costo humano de una emergencia que dejó secuelas físicas, emocionales y económicas profundas.

La venezolana Nayarit Colmenares enfrenta una doble pérdida que va mucho más allá de la amputación de su brazo derecho: tras autorizar a los médicos a cortárselo por los estragos del síndrome de aplastamiento, ahora intenta reunir recursos para acceder a una prótesis biónica que le devuelva una parte de su vida artística. La herida física es visible; la otra, la de haber perdido a su esposo, pesa todavía más, según relató en el testimonio recogido por BBC Mundo. Su historia condensa el drama de quienes sobrevivieron a los terremotos en Venezuela y quedaron atrapados entre la emergencia médica, la precariedad económica y una rehabilitación que suele llegar tarde o, en muchos casos, no llega nunca.

De acuerdo con la información difundida por BBC Mundo, Colmenares autorizó la amputación después de que su brazo sufriera daños irreversibles por el síndrome de aplastamiento, una complicación que aparece cuando una parte del cuerpo queda comprimida durante horas y el tejido comienza a deteriorarse por falta de flujo sanguíneo. En su caso, la operación no cerró el problema: abrió otro. La recuperación requiere una prótesis de alta complejidad, un dispositivo costoso que en contextos como el venezolano suele ser inaccesible para la mayoría de los pacientes. En paralelo, ella intenta retomar actividades que definieron su identidad antes de la tragedia: pintar y dibujar, dos oficios que no solo le daban ingresos, sino también una forma de sostenerse emocionalmente.

El caso de Nayarit importa porque pone en evidencia una verdad incómoda: en desastres naturales, la cifra de muertos y heridos no cuenta toda la historia. Detrás quedan personas con discapacidad adquirida, familias fracturadas y sobrevivientes que deben reconstruir su vida sin una red robusta de salud, rehabilitación y apoyo psicológico. En Venezuela, además, la crisis sanitaria y la escasez de insumos agravan cualquier proceso de recuperación. Una prótesis biónica puede representar autonomía, pero también acceso al trabajo, a la movilidad y a la dignidad. Para una mujer que vive del arte, recuperar parcialmente la mano perdida no es solo una cuestión médica; es la diferencia entre depender de otros o volver a producir con sus propias manos, aunque sea de otra manera.

Su historia también obliga a mirar el costo social de los terremotos más allá del momento del desastre. Cuando la atención pública se apaga, empiezan las secuelas largas: cirugías, rehabilitación, duelo y pobreza. En países donde la cobertura médica no alcanza, la tragedia se prolonga mucho después de que la tierra deja de moverse. Nayarit Colmenares está pidiendo ayuda para volver a crear, pero su búsqueda expone algo más amplio y urgente: en América Latina, sobrevivir a una catástrofe puede convertirse en una condena silenciosa si no existe una política real de acompañamiento a largo plazo.

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