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Expertos impulsan hábitos clave para prevenir hasta 54% de los casos de demencia

Hace 1 hora
Expertos impulsan hábitos clave para prevenir hasta 54% de los casos de demencia

Imagen: infobae

Expertos de América Latina y EE.UU. buscan convertir la evidencia científica sobre prevención de la demencia en políticas públicas concretas. El foco está en cinco hábitos clave que podrían reducir hasta 54% de los casos, según especialistas citados por Infobae.

La demencia no solo es un desafío médico: es una bomba demográfica y económica que ya está presionando a los sistemas de salud de América Latina y de Estados Unidos. En diálogo con Infobae, Lucía Crivelli, jefa de Neuropsicología de FLENI y líder del estudio LatAm-FINGERS, y María Carrillo, directora científica de la Alzheimer’s Association, plantearon que una parte importante del deterioro cognitivo podría evitarse si la evidencia científica se traduce en políticas públicas, programas comunitarios y hábitos sostenibles en la vida cotidiana. El dato que ponen sobre la mesa es contundente: hasta el 54% de los casos de demencia se podrían prevenir mediante intervenciones sobre factores de riesgo modificables.

La discusión se apoya en una línea de investigación que ya no se limita a la detección temprana o al tratamiento de síntomas, sino a la prevención activa. Según explicó Crivelli, el estudio LatAm-FINGERS busca adaptar a la realidad regional un modelo probado internacionalmente para atacar cinco hábitos clave asociados con la salud cerebral: alimentación saludable, actividad física, estimulación cognitiva, control de factores cardiometabólicos y vínculos sociales. Carrillo, por su parte, insistió en que la ciencia ya ofrece señales suficientes para dejar de tratar la demencia como un destino inevitable y empezar a verla también como un problema de salud pública prevenible en una proporción significativa de los casos.

El punto de fondo es político además de sanitario. En América Latina, donde el envejecimiento poblacional avanza más rápido que la capacidad de los sistemas de atención, hablar de prevención no es una consigna académica sino una necesidad urgente. Si los gobiernos incorporan estos hábitos en escuelas, centros de atención primaria, campañas de salud y programas para adultos mayores, el impacto podría sentirse en menos diagnósticos tardíos, menos dependencia y menos carga para familias que hoy sostienen casi solas el cuidado de pacientes con deterioro cognitivo. En Estados Unidos, donde la discusión sobre Alzheimer ya ocupa un lugar central en la agenda sanitaria, la apuesta también es clara: mover recursos desde la reacción hacia la prevención.

Lo que proponen estas especialistas es, en el fondo, cambiar el paradigma. La demencia no desaparecerá por decreto, pero sí puede retrasarse o evitarse en un porcentaje relevante si se actúa a tiempo y con políticas serias. El problema es que la ciencia suele avanzar más rápido que la implementación, y ahí está el verdadero reto: convertir recomendaciones en hábitos masivos, y hábitos en resultados medibles. Si eso ocurre, el debate sobre la demencia dejará de ser únicamente una conversación sobre enfermedad para convertirse en una discusión sobre desigualdad, acceso a la prevención y calidad de vida en la vejez.

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