Estados Unidos

Hibbett recorta su red en EE. UU. tras ser comprada por JD Sports

Hace 2 horas

Hibbett se prepara para cerrar alrededor de 170 tiendas en Estados Unidos tras su compra por JD Sports, en una reestructuración que busca concentrar ventas en locales más grandes y rentables. El ajuste golpea a barrios, centros comerciales y plazas donde estas tiendas cumplían una función comercial y comunitaria.

Hibbett iniciará un ajuste profundo en su operación en Estados Unidos y planea cerrar cerca de 170 tiendas en un plazo de tres años, una decisión que marca el tono de la reestructuración que JD Sports quiere imponer tras la compra. El movimiento no es menor: habla de una industria del retail deportivo que está dejando atrás la lógica de abrir más puntos de venta por volumen y pasando a una estrategia más selectiva, donde pesan más el tamaño del local, la productividad de cada metro cuadrado y la capacidad de evitar que una misma zona tenga tiendas que se canibalizan entre sí.

De acuerdo con lo informado por Infobae Estados Unidos, la nueva hoja de ruta apunta a rediseñar la red comercial para operar con menos tiendas, pero de mayor escala, en un intento por elevar la eficiencia y mejorar el rendimiento por ubicación. En términos prácticos, eso significa que la compañía va a priorizar mercados y locales donde el flujo de clientes justifique la inversión, mientras otras tiendas más pequeñas o duplicadas dentro de una misma área quedarán fuera del plan. Para los empleados, esto suele traducirse en incertidumbre laboral; para los consumidores, en menos puntos de acceso de cercanía; y para los centros comerciales, en vacíos difíciles de llenar en un momento en que muchos operadores ya enfrentan menores visitas presenciales.

La decisión debe leerse como parte de una tendencia más amplia en el comercio minorista de Estados Unidos: las cadenas están obligadas a repensar su presencia física porque el tráfico en tienda ya no crece al ritmo de otras épocas, mientras el consumidor compara precios con más facilidad y reparte su gasto entre canales digitales y tiendas físicas. En ese escenario, las marcas deportivas buscan concentrar su apuesta en espacios que les permitan exhibir más inventario, capturar mejor la experiencia de compra y sostener márgenes más sanos. Pero esa estrategia también tiene costos visibles: cuando una cadena cierra locales, no solo cambia su balance; también se resiente la actividad comercial en los barrios, la circulación en los malls y la oferta disponible para familias que dependían de esas tiendas para comprar calzado, uniformes o ropa deportiva sin hacer trayectos largos.

El caso de Hibbett refleja algo más profundo que una simple poda corporativa. Muestra cómo las grandes cadenas están ajustando el mapa del retail estadounidense después de años de expansión y de una competencia cada vez más dura por el consumidor. Lo que está en juego no es únicamente cuántas tiendas sobreviven, sino qué tipo de presencia física puede sostener hoy una marca deportiva para seguir siendo relevante. Si la reestructuración funciona, JD Sports y Hibbett apostarán por menos locales, pero más rentables. Si falla, el costo no lo pagará solo la empresa: también lo sentirán trabajadores, arrendadores y comunidades enteras que ven cómo el comercio de proximidad se sigue reduciendo en nombre de la eficiencia.

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