Política

Honorio Hénriquez tomará el control del Senado tras un pacto inesperado en el Congreso

Hace 10 horas

El uribismo se quedó con la presidencia del Senado en una jugada que reordenó las fuerzas dentro de la bancada de gobierno. La elección de Honorio Hénriquez marca el primer pulso político de la legislatura y deja en evidencia una alianza inesperada con el petrismo.

El uribismo logró quedarse con la presidencia del Senado tras imponerse en la primera gran disputa interna de la bancada de gobierno, en una elección que dejó por fuera al aspirante respaldado por Abelardo de la Espriella. La movida confirma que, en el Congreso, las alianzas pesan más que los discursos de unidad y que el reparto del poder legislativo sigue siendo un terreno donde los bloques se miden fuerza por fuerza.

Según informó El Tiempo - Política, Honorio Hénriquez será el nuevo presidente de la corporación después de que el uribismo sumara apoyos decisivos en una votación que terminó favoreciéndolo frente al candidato impulsado por sectores cercanos a De la Espriella. El resultado no solo le da a ese sector una posición clave en la dirección del Senado, sino que también refleja una coincidencia táctica con el petrismo, una convergencia que en otros escenarios habría parecido improbable, pero que en el Congreso suele explicarse por cálculos de poder más que por afinidades ideológicas.

El hecho importa porque la presidencia del Senado no es un cargo ceremonial: desde allí se fija parte del ritmo legislativo, se ordena el trámite de proyectos y se administra buena parte de la correlación política dentro de la cámara alta. En un momento en que el Gobierno necesita mantener capacidad de maniobra para mover su agenda, esta votación revela que la coalición que rodea al Ejecutivo no es homogénea y que las lealtades dentro del Capitolio pueden cambiar según la negociación del momento. Para el país, esto se traduce en una señal clara: las reformas, los acuerdos y los bloqueos que vendrán no dependerán solo de la relación entre bancadas, sino de la habilidad de cada sector para armar mayorías circunstanciales.

Más allá del nombre del nuevo presidente del Senado, la elección deja una lectura política de fondo: el primer pulso de la legislatura lo ganó un bloque que entendió mejor el tablero y consiguió convertir su peso acumulado en una victoria concreta. Lo que viene ahora será medir si esa alianza coyuntural se sostiene o si, como suele ocurrir en el Congreso colombiano, el acuerdo de hoy se rompe en la próxima votación importante.

Noticias relacionadas