Hungría vive su verano más seco en más de 100 años
Imagen: infobae mundo
Hungría cerró el verano con el suelo en niveles críticos de sequedad, después de meses de lluvias por debajo de lo normal. La falta de agua subterránea agrava una crisis que ya venía desde la primavera.
Hungría atraviesa su verano más seco en más de un siglo y la emergencia hídrica ya no se limita a la superficie: también golpea las reservas de agua subterránea, cada vez más comprometidas. El déficit de humedad en el suelo se arrastra desde la primavera y, según informó infobae mundo, la situación no logró corregirse ni siquiera con las lluvias de mayo.
La magnitud del problema se entiende en una cifra clave: en abril apenas cayó el 10 % de las precipitaciones habituales para esa época del año. Ese arranque anormalmente seco dejó al territorio en una posición de desventaja que los meses siguientes no pudieron compensar. Aunque mayo trajo algo de alivio, no fue suficiente para recuperar el equilibrio hídrico ni para frenar la pérdida acumulada de humedad en los suelos.
Lo que ocurre en Hungría no es solo una mala temporada agrícola, sino una señal de presión estructural sobre los recursos de agua. Cuando el suelo permanece seco durante tanto tiempo, la lluvia deja de infiltrarse con normalidad y se reduce la recarga de los acuíferos, el soporte silencioso del abastecimiento para campos, pueblos y ciudades. Eso eleva el riesgo para la producción agropecuaria, encarece la gestión del agua y deja a las comunidades más expuestas ante olas de calor futuras.
La crisis húngara encaja en una tendencia más amplia que ya golpea a distintas zonas de Europa central y oriental: veranos más extremos, menos humedad retenida en el terreno y una competencia creciente entre consumo urbano, agricultura y ecosistemas. En la práctica, esto significa que la discusión sobre sequía dejó de ser estacional. Para Hungría, el problema ya no es solo cuánta lluvia cae, sino si el sistema natural todavía tiene capacidad para almacenarla y usarla cuando más falta hace.



