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Iliana Calabró vuelve a la TV Pública y habla de una vida marcada por pérdidas y reinvención

Hace 1 hora
Iliana Calabró vuelve a la TV Pública y habla de una vida marcada por pérdidas y reinvención

Imagen: infobae

Iliana Calabró vuelve a tomar la pantalla y lo hace en un momento de plena actividad: este lunes debuta en la conducción de Iluminadas por la TV Pública mientras sigue de gira con Viuda e hijas. A los 60, la actriz habló de los cambios de la vida, la distancia con sus hijos y la nueva etapa que atraviesa.

Iliana Calabró suma un nuevo capítulo a una carrera marcada por la televisión, el teatro y la exposición pública: este lunes debuta como conductora de Iluminadas, un ciclo femenino de la TV Pública, en paralelo a su trabajo sobre las tablas con Viuda e hijas. El movimiento no es menor. En un momento en el que muchas figuras buscan sostenerse entre la pantalla y el escenario, Calabró apuesta por una doble presencia que la devuelve al centro de la escena y, al mismo tiempo, la muestra en una faceta distinta, más cercana a la conversación y al intercambio con otras mujeres.

En una entrevista con Teleshow, la artista repasó además el modo en que el paso del tiempo redefine prioridades y vínculos. A los 60 años, su mirada no se apoyó en la nostalgia sino en una lectura más cruda y madura de la experiencia: las pérdidas, los tropiezos y las etapas difíciles aparecen en su relato como aprendizajes más valiosos que los momentos de aparente plenitud. También habló de la distancia con sus hijos, un tema que atraviesa a muchas familias cuando el trabajo, los cambios personales o la vida misma terminan imponiendo geografías distintas. En ese punto, su testimonio deja de ser solo una confesión privada y se vuelve una postal reconocible para una generación entera de madres que sostienen la vida cotidiana entre ausencias, horarios ajenos y afectos que deben reinventarse a la distancia.

El perfil que emerge es el de una mujer que no intenta vender una imagen edulcorada de sí misma. Calabró se muestra atravesada por el oficio, la maternidad y ahora también por el rol de abuela, una condición que suele reordenar la escala de la vida y devolver cierta perspectiva sobre lo verdaderamente importante. Su convivencia con Luis De Stefano completa ese cuadro de presente estable, o al menos de búsqueda de equilibrio, en una etapa donde muchas figuras públicas eligen hablar menos de la épica profesional y más de la administración íntima de los años que pasan. Y ahí está una de las claves de esta historia: no se trata solo de un debut televisivo, sino de una mujer que parece querer narrarse desde una madurez menos ruidosa y más honesta.

Que Iliana Calabró vuelva a conducir y lo haga en un formato pensado para mujeres también dice algo del momento cultural. La televisión pública, con sus límites y su peso simbólico, le abre espacio a una figura reconocible que puede conectar con audiencias de distintas edades desde una experiencia compartida: trabajo, familia, envejecimiento, reinvención. En tiempos en que la industria castiga rápido a quienes desaparecen del foco, la permanencia se vuelve una forma de resistencia. Y en ese tablero, Calabró aparece no como una celebridad que mira hacia atrás, sino como una profesional que todavía busca lugar en el presente, con el teatro como sostén y la pantalla como nuevo desafío.

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