Golpe al narco en el Huila: hallan 4,2 toneladas de marihuana ocultas en un camión

Imagen: infobae colombia
La Policía incautó 4,2 toneladas de marihuana ocultas entre bultos de cal dentro de un tractocamión en la vía Neiva-Castilla. El golpe dejó una persona capturada y vuelve a poner bajo la lupa las rutas del narcotráfico por el Huila.
La Policía asestó un nuevo golpe al tráfico de drogas en el sur del país con la incautación de 4,2 toneladas de marihuana en la vía Neiva-Castilla, en el Huila, un corredor que sigue siendo usado por redes criminales para mover cargamentos camuflados entre mercancía legal. El hallazgo se produjo dentro de un tractocamión en el que el alijo estaba escondido entre bultos de cal, una maniobra diseñada para despistar a los controles y sacar la droga hacia otros destinos. En el operativo, además, fue capturada una persona, según informó el presidente Abelardo de la Espriella.
El caso vuelve a mostrar el nivel de sofisticación logística que están usando las estructuras dedicadas al narco para mover grandes volúmenes de marihuana sin levantar sospechas. El uso de vehículos de carga pesada, la mezcla con productos aparentemente inocuos y la selección de corredores estratégicos revelan que no se trata de un transporte improvisado, sino de una operación pensada para aprovechar el flujo comercial de las carreteras nacionales. Aunque aún no se conocen públicamente más detalles sobre el capturado ni sobre el origen exacto del cargamento, la magnitud del decomiso da una idea del golpe económico que representa para los grupos que sostienen estas rutas.
El Huila, por su ubicación geográfica, ha sido durante años un punto de tránsito clave entre el sur del país y el centro de Colombia, lo que lo convierte en un territorio sensible para el control de economías ilegales. Cada incautación de esta dimensión no solo interrumpe una cadena de distribución, sino que también expone una verdad incómoda: las rutas del narcotráfico se adaptan con rapidez a los controles, se camuflan en la economía legal y convierten las carreteras en escenarios permanentes de disputa. Para las autoridades, el desafío no es únicamente decomisar cargamentos, sino desmontar la red completa que los mueve, los protege y los financia.
Más allá del parte oficial, este operativo deja una pregunta de fondo sobre la capacidad real del Estado para contener una economía ilícita que sigue encontrando espacios para expandirse. La incautación de 4,2 toneladas es un golpe importante, pero también es un recordatorio de que el negocio de la marihuana ilegal sigue teniendo músculo, rutas y operadores. Para las comunidades que viven y trabajan a lo largo de estos corredores viales, el impacto es doble: por un lado, la presencia de las autoridades; por el otro, el riesgo constante de quedar atrapadas entre el crimen organizado, la movilidad de mercancías y la presión de un conflicto que no se ha ido de las carreteras.

