Madrid incauta 1.300 litros de óxido nitroso en su mayor operación

La Policía Municipal de Madrid incautó 1.299,6 litros de óxido nitroso en una operación simultánea en Villa de Vallecas y Puente de Vallecas. Cuatro personas fueron detenidas en la mayor aprehensión de este gas registrada en la Comunidad de Madrid.
La Policía Municipal de Madrid dio un golpe de alcance al mercado ilícito de óxido nitroso al intervenir 1.299,6 litros de esta sustancia, conocida como gas de la risa, en la mayor aprehensión registrada hasta ahora en la Comunidad de Madrid. La operación terminó con cuatro detenidos y se desarrolló de manera simultánea en dos trasteros ubicados en Villa de Vallecas y Puente de Vallecas, dos distritos del sureste de la capital donde este tipo de actividad clandestina suele esconderse entre espacios de almacenamiento anónimos.
Según informaron fuentes próximas a la investigación citadas por EFE, los arrestados están acusados de pertenencia a grupo criminal, tráfico de sustancia nociva y depósito de sustancia peligrosa. Además de los recipientes con el gas, los agentes hallaron unos 30.000 globos vacíos, un elemento clave en el consumo recreativo del óxido nitroso, que suele inhalarse mediante ese método pese a sus riesgos para la salud. En total, la policía contabilizó 582 envases, una cantidad que da cuenta de una logística ya montada para distribuir el producto a gran escala.
El valor estimado de la mercancía intervenida ronda los 50.000 euros en el mercado ilícito, según las mismas fuentes. La cifra ayuda a dimensionar el negocio que hay detrás de una sustancia que, aunque legal para usos industriales y médicos, se ha convertido en una droga de consumo festivo en varios países europeos y también en España. Esa deriva preocupa a las autoridades porque combina fácil acceso, bajo precio relativo y una percepción falsa de inocuidad entre jóvenes y consumidores ocasionales.
El caso vuelve a poner el foco en un fenómeno que ha ido ganando terreno en entornos urbanos: la comercialización de óxido nitroso fuera de control sanitario y en formatos diseñados para su inhalación inmediata. Más allá de la intervención policial, el episodio revela que el tráfico de esta sustancia ya opera con estructuras organizadas y volumen suficiente como para exigir una respuesta más amplia, no solo penal sino también preventiva. Para la gente común, el problema no es solo el negocio ilegal; es el costo sanitario de una droga que muchos todavía subestiman hasta que deja consecuencias graves.



