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La industria argentina volvió a aflojar en mayo y cinco sectores siguen por debajo del 50%

Hace 1 hora
La industria argentina volvió a aflojar en mayo y cinco sectores siguen por debajo del 50%

Imagen: infobae

La industria argentina volvió a mostrar señales de enfriamiento en mayo: la capacidad instalada cayó al 58,4% y varios rubros siguen muy lejos de su potencial. La refinación de petróleo fue la excepción, empujada por un contexto internacional marcado por la guerra en Medio Oriente.

La industria argentina cerró mayo con un nuevo retroceso en el uso de su capacidad instalada: las plantas operaron al 58,4%, un nivel que confirma que buena parte del aparato productivo sigue lejos de aprovechar todo su potencial. El dato, difundido por infobae a partir de las estadísticas oficiales, deja una señal clara sobre el pulso de la actividad: hay sectores que resisten, pero otros continúan muy golpeados y cinco de ellos trabajan todavía por debajo del 50%.

Dentro de ese panorama desigual, la refinación de petróleo volvió a destacarse como el rubro con mejor desempeño, con una utilización cercana al 90%. Ese comportamiento no responde a una recuperación homogénea de la industria, sino a un factor externo que alteró el mercado energético: la guerra en Medio Oriente elevó la demanda y reordenó precios y flujos comerciales, empujando la actividad de ciertas plantas por encima del promedio general. En el extremo opuesto, ramas vinculadas al consumo interno y a la inversión productiva siguen mostrando signos de debilidad, una foto que refleja la fragilidad de la demanda y el impacto de los costos sobre la producción.

El dato importa porque la capacidad instalada funciona como termómetro de la economía real: cuanto más lejos opera una fábrica de su techo técnico, menor es la necesidad de contratar personal, comprar insumos o ampliar turnos. En otras palabras, el 58,4% no es solo una cifra industrial; es también un indicador de cautela para el empleo y para la actividad de los proveedores que dependen de esa cadena. Si el nivel se mantiene deprimido, la recuperación no llegará a todos los sectores por igual y la salida seguirá siendo selectiva, con ganadores puntuales en energía y perdedores persistentes en manufacturas más ligadas al mercado interno.

La lectura de fondo es incómoda para el Gobierno y para el sector productivo: la economía puede mostrar rebotes aislados, pero mientras la industria no recupere una base más amplia de funcionamiento, el crecimiento seguirá siendo frágil. Para los trabajadores y las pymes, eso se traduce en menos horas de producción, menos inversión y un horizonte todavía incierto. La señal de mayo, en suma, no es la de una industria en expansión, sino la de un entramado productivo que avanza a distintas velocidades y aún no encuentra un piso firme.

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