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Infantino pide disculpas, pero blinda su permanencia al frente de la FIFA

Hace 5 horas
Infantino pide disculpas, pero blinda su permanencia al frente de la FIFA

Imagen: BBC Mundo

Gianni Infantino ofreció disculpas por “los errores cometidos” ante la junta directiva de la FIFA, pero dejó claro que no piensa apartarse del cargo. La reunión, realizada en la oficina de la organización en África, reabre preguntas sobre el rumbo del organismo más poderoso del fútbol.

Gianni Infantino intentó cerrar filas dentro de la FIFA con un gesto de arrepentimiento político, pero sin ceder un milímetro en el control de la organización. El presidente del ente rector del fútbol mundial convocó a los miembros de la junta directiva en la oficina de la FIFA en África y allí pidió disculpas por “los errores cometidos”, aunque se mantuvo firme en su puesto, según informó BBC Mundo. El mensaje fue claro: reconoce tropiezos, pero no contempla una salida.

El encuentro ocurre en un momento en el que la FIFA sigue bajo escrutinio por decisiones administrativas, tensiones internas y el peso de su liderazgo personalista. Infantino, que ha construido su gestión sobre una mezcla de centralización del poder y expansión de la marca FIFA en nuevas regiones, buscó proyectar una imagen de autocrítica sin alterar la estructura que lo sostiene. La elección de una oficina en África como escenario no es menor: el continente se ha vuelto pieza clave en la estrategia de influencia del organismo, tanto por su peso político como por el mercado que representa para el fútbol global.

Lo relevante aquí no es solo la disculpa, sino lo que revela sobre el estado interno de la FIFA. Cuando un presidente admite errores pero conserva el cargo, el mensaje hacia adentro suele ser más importante que hacia afuera: los equilibrios de poder siguen intactos y la continuidad pesa más que la rendición de cuentas. Para los aficionados y para los países que dependen del peso político de la FIFA en torneos, inversiones e infraestructura, este tipo de episodios confirma que el fútbol mundial sigue administrado desde arriba, con poca transparencia y mucha disciplina interna. En un organismo que mueve miles de millones de dólares y define el destino de sedes, campeonatos y contratos, las disculpas rara vez bastan si no vienen acompañadas de cambios reales.

La permanencia de Infantino también dice algo sobre la política del deporte contemporáneo: en la FIFA, sobrevivir no siempre depende de la ausencia de errores, sino de la capacidad de conservar alianzas. Por eso esta reunión en África importa más allá del episodio puntual. No solo muestra a un dirigente tratando de contener críticas, sino a una institución que sigue orbitando alrededor de su figura, con las consecuencias que eso tiene para la gobernanza del fútbol y para la credibilidad de un organismo que todavía arrastra una larga sombra de cuestionamientos.

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